HONECKER
Notas del Carcel
“Moabiter Notizen”
Escritas en la prisión de Berlin-Moabit en 1992-93
Traducción al francés del Comité Honecker de Solidarité
Internationaliste
Digitalización realizada por su sección Rhône-Alpes
Traducción al castellano (del francés) de Iñaki Mendiguren
Garate
INDICE
Advertencias preliminares ......................... 5
Desaparición de un amigo.......................... 9
El año 1989.................................................... 19
La campaña de venganza............................. 33
Kohl y las relaciones con Bonn.................. 39
A propósito de la coexistencia pacífica .. 43
Sobre la RDA .............................. 47
La RDA, sus realizaciones y su liquidación 61
La situación en la Alemania de hoy ........ 67
Notas de la versión española se señalan como [N. del T].
EL LIBRO
Encarcelado por el Gobierno Federal alemán, Erich Honecker puso Sobre el papel sus reflexiones acerca de la derrota del socialismo en su país. Se trata pues del análisis y el testimonio de uno de los principales actores del drama y además uno de los pocos dirigentes de los países socialistas que no renegó ni de su acción pasada ni de sus ideales comunistas. Este texto se extrae de una obra aparecida en Berlin en 1994 bajo el título “Moabiter Notizen”.
La traducción ha sido realizada con el objetivo político de proveer un documento utilizable al lector francófono, militante o curioso de la historia europea reciente. No hay duda de que algunos de los más de diez mil firmantes de la petición para liberar a Erich Honecker estarán interesados en conocer mejor al antiguo dirigente de la RDA.
EL AUTOR
Nació en 1912 en Sarre. Formación de curtidor. Dirigente de la Juventud Comunista de Alemania (KJVD) a la llegada del nazismo. Preso político de 1935 a 1945. Fundador en 1946 de la Juventud Libre Alemana (Freie Deutsche Jugend, FDJ) que dirige durante 10 años. Miembro del Buró Político del SED (Sozialistische Einheitspartei Deutschlands, Partido Socialista Unificado de Alemania) a partir de 1958, Secretario General en 1971. Jefe de Estado de la RDA tras la muerte de Walter Ulbricht (1973), “dimite” en Octubre de 1989, se refugia en la Unión Soviética, es entregado por Yeltsin en verano de 1992 a la justicia de Kohl. El 3 de diciembre de 1992 pronuncia ante sus jueces una declaración refutando las acusaciones de complicidad en asesinato de las que es objeto y mostrando el carácter político del proceso. Liberado un mes más tarde, muere en Santiago de Chile en mayo de 1994 [donde había sido acogido por los comunistas chilenos agradecidos a la RDA por su apoyo político y material frente a Pinochet. (N. del T.].
Es autor, entre otras cosas, de unas memorias (“Aus meinem Leben”), inéditas en francés. El discurso de 1992, por el contrario, ha sido publicado por el Comité Honecker de Solidarité Internationaliste.
* NOTA A ESTA TRADUCCIÓN
Realizamos esta traducción con los mismos objetivos con los que se realizó la traducción francesa aunque referidos al lector en castellano. Las memorias de Erich Honecker tampoco existen en este idioma, pero sí en inglés. Ha sido importante para muchas de las notas biográficas el “Biographisches Handbuch der SBZ/DDR” en la “Enzyklopädie der DDR. Personen, Institutionen und Strukturen in Politik, Wirtschaft, Justiz, Wissenschaft und Kultur” (Digitale Bibliothek, Band 32, DirectMedia, Berlin, 2000) editada por Gabriele Baumgartner y Dieter Hebig. También se han utilizado otras diversas fuentes.
ADVERTENCIAS PRELIMINARES
Un movimiento interior me empuja a poner sobre el papel ciertas cosas que aún recuerdo bien. Deseo también poner por escrito una serie de cuestiones que me agitan profundamente y hacer conocer mis opiniones sobre algunos acontecimientos concretos. No sé lo que haré con estas notas. Quizá un día pueda acomodarlas a las exigencias de la prosa… Escribo estas líneas en Moabit, en esta prisión que todavía conozco bien. La frecuenté en la época del nazismo, al igual que muchos comunistas, socialdemócratas y otros antifascistas. Desde 1933, jugó un papel muy particular en la represión a los adversarios del imperialismo alemán. Estas líneas serán quizá publicadas un día. Están destinadas a aquellos que quieren analizar seriamente el pasado. Todo lo contrario de los pretendidos “maestros de la historia”.1 Estos últimos sólo tienen un objetivo: cubrir de barro el socialismo y retardar cuanto sea posible el inevitable hundimiento del capitalismo.
No haré ninguna concesión a las ideologías y la “moral” que defienden la sociedad capitalista de la explotación. Los veinte millones de parados que la economía de libre mercado ha lanzado a la calle no lo permitirían. Esta situación ¿tiene salida? El socialismo era un orden social justo. Habíamos trazado sus grandes líneas y queríamos ir más lejos. Lo hemos perdido con el hundimiento de la RDA.
Se cantan los parabienes del capitalismo. Eso se paga bien hoy en día y no es sólo cosa de los políticos burgueses y los periodistas de derecha. Pese a ello nadie puede seriamente negar que la situación se ha vuelto extraordinariamente difícil para millones de obreros y empleados, científicos y artistas, aprueben o no estos la economía de mercado. Las inquietudes existenciales son generalizadas.Esto no puede continuar sí y no lo hará… Pero el capitalismo no abrirá el camino a un mundo sin paro y miseria.
Lo he expresado ya varias veces y querría repetirlo otra vez: los acontecimientos que se produjeron en la RDA desde mi dimisión me han afectado en lo más profundo. Me afectó duramente el hundimiento de la RDA. Pero al igual que muchos compañeros probados, no he perdido por ello la fe en el socialismo. Se trata de la única alternativa para una sociedad humana y justa. Desde que el capitalismo existe, los comunistas pertenecen al campo de los perseguidos en esta tierra pero no al campo de los que no tienen futuro. Lo que realizamos para hacer vivir el socialismo sobre suelo alemán no se hizo en vano. Trabajamos con los partidos cristianodemócratas y liberales del Este, de los que diversos responsables se precipitaron rápidamente hacia las nuevas carteras ministeriales tras 1989. Actuamos durante cuarenta años en difíciles condiciones. Lo que se realizó jugará un papel en el futuro. Pienso en las relaciones de producción socialistas que ofrecían a todos un trabajo, una seguridad social digna de tal nombre, alojamientos a precios asequibles, fueran o no de cemento, guarderías, escuelas infantiles, clubes de jóvenes y una vida cultural y espiritual de alto nivel. Existirá una sociedad que ofrecerá perspectivas que valoricen la existencia de todos: obreros y campesinos, científicos, técnicos, enseñantes, artistas, mujeres, jóvenes y ancianos. El capitalismo ha llegado a sus límites. Se le califica de “economía de
1 La problemática de la “maestría (dominio) de la historia” (Bewältigung der Geschichte) ocupa un lugar importante en el debate político-intelectual en Alemania. Declarados o camuflados, son numerosos los revisionistas en las universidades y las salas de redacción alemanas. No dudan en este tipo de debate, en difundir ideas que banalizan el periodo nazi. Son en efecto incapaces, debido a su papel durante el nazismo, de presentar a los jóvenes una visión reconfortante de la historia nacional.
mercado” porque se tiene vergüenza de su verdadera naturaleza. Su desaparición sigue siendo segura pese a las derrotas que hemos sufrido y los errores e insuficiencias que habríamos podido evitar… también pese a todas las traiciones de individuos cuya duplicidad ha sobrepasado todos los límites.
El mundo se ha vuelto completamente caótico y desorientado
desde que el socialismo desapareció del suelo europeo.
Autoproclamándose gendarmes del mundo, los Estados Unidos
actúan a su gusto e imponen, aquí y allá, el “nuevo orden
mundial” a golpe de bombas y misiles. Aunque hayan surgido de
la nada numerosos “teóricos” que se reclaman de un marxismo
renovado, aunque se hayan esforzado en hurtar el corazón mismo
de la teoría marxista o en refutarla enteramente, los hechos
permanecen tozudos. Hay leyes objetivas que deciden la
evolución de las sociedades humanas. El capitalismo presenta
una contradicción fundamental: la que opone el carácter social
del trabajo y el carácter privado de la apropiación. Esta
contradicción permanece pese a la capacidad del sistema
capitalista de cambiar notablemente de apariencia en el curso
de su desarrollo.
Sólo cuando se supere esta contradicción, cuando ya no sea el
beneficio el que dirija el mundo, se crearán para cada
individuo las condiciones de una vida verdaderamente humana.
Se habla mucho de la “autorrealización” de cada uno. Ello no
puede consistir evidentemente en la perspectiva de una
situación en la que, debido a la utilización creciente y los
progresos constantes de las tecnologías punteras, sólo del 10
% al 20 % de la población tenga un trabajo. Una sociedad nueva
deberá encontrar a cada uno un sitio. Teniendo en cuenta todas
esas evoluciones tecnológicas, pero también otras
limitaciones. Esto significa en primer lugar un trabajo para
cada uno. El capitalismo es incapaz de eso, es hoy más
evidente que nunca. La misma carrera por los beneficios fija
los límites del sistema capitalista. Existen pues razones
sociales profundas y determinantes para que se abra el camino
de una sociedad alternativa. Ésta será de naturaleza
socialista, sean cuales sean las especificidades de su
estructura y las modalidades de su organización concreta.
Es por eso que, desde un punto de vista histórico, mi juicio
no es tan pesimista como aquel, comprensible, de la mayoría de
los que fueron cogidos por sorpresa por el “cambio”2 de 1989.
La cuestión social seguirá en el futuro en el centro de las
controversias públicas en todos los países capitalistas.
Algunos consagraron sus fuerzas a la realización de ese famoso
“cambio” contrarrevolucionario. Creen aún hoy o por lo menos
lo afirman, que actuaban para que las cosas fuesen mejor en la
RDA.
Hoy estas personas deben enfrentarse a amargas realidades.
Todos nosotros queríamos un socialismo que fuese aún mejor. Lo
que se había alcanzado nunca nos bastó. Todos estos pequeños
“reformadores” no lograron sino entregar el socialismo a sus
enemigos porque prestaron oídos al gran “reformador”: en 6
años, éste logró desarmar al PCUS, del que era Secretario
General, y llevar a la URSS a la aniquilación.
La RDA fue sacrificada en el altar de la “Casa Común Europea”
por la cual Gorbachov luchaba con tanto ahínco. Fue el hecho
más doloroso de mi existencia así como de la de numerosos
camaradas. Estamos obligados hoy a reconocer que esto fue
facilitado por nuestra actitud habitual ante Moscú, hecha ante
todo de disciplina y respeto de la tradición. Ocurría lo mismo
con aquellos que ya no tenían la voluntad de defender el
socialismo. Y todo ello no fue finalmente posible sino porque
corrientes enteras de
2 Se llamó “Cambio” o “Giro” (Wende) precisamente al proceso
de hundimiento de la RDA durante 1989. [N. del T.]
nuestro Partido contribuyeron objetivamente a la eliminación
del socialismo. Había entre ellos algunos traidores
conscientes y declarados que se vanaglorian hoy de haber
utilizado durante años sus contactos oficiales con la RFA para
allanar el camino que llevaba a la anexión de la RDA.
LA DESAPARICION DE UN AMIGO
La desaparición de la RDA estaba incluida en el hundimiento de
la comunidad de los Estados socialistas. Ésta se desarrolló en
un contexto de cambios radicales de la política internacional.
Ya no hay ninguna duda sobre esto desde que se actualizaron,
sin duda parcialmente, los mapas en Washington, Bonn y Moscú.
Primeramente, la dirección del Partido y el Estado soviéticos
introdujo los conceptos de Perestroika y Glasnost que
precedieron a estos cambios. Este “nuevo pensamiento” ignoraba
la lucha de clases y la oposición Este-Oeste que resultaba sin
embargo de contradicciones objetivas. Aún más: el adversario
de ayer, que había amenazado a la Unión Soviética de muerte
militar, se convirtió de pronto en amigo. Todo esto no tuvo
lugar pacíficamente. Le siguió un profundo estremecimiento en
todo el mundo. Sólo el esfuerzo común de fuerzas presentes en
Moscú, Washington y Bonn permitió estas profundas
transformaciones de la situación mundial. Esto quedó cada vez
más claro con el paso del tiempo. La puesta en movimiento de
estas fuerzas destruyó el equilibrio de fuerzas políticas y
militares en vigor hasta entonces.
La cuestión del reemplazo de Erich Honecker por un hombre de
la Perestroika como Modrow3 no jugó en todo esto más que un
papel secundario. Fue sin embargo largamente discutida en
Moscú. Se sabe hoy gracias a las revelaciones de J.
Kwizinski4. Los dirigentes políticos americanos aspiraban
desde hacía años a hacer evolucionar la situación en el
sentido de lo que es hoy. Utilizaron la oportunidad que se les
brindaba.
Una puesta en escena bien diseñada permitió lograr el objetivo
que se habían fijado, sin hacer de ello ningún misterio, los
centros imperialistas norteamericanos, alemanes occidentales y
de otros grandes países capitalistas: el cambio de sistema en
el Este. La URSS jugó un papel central en ese proceso.
Gorbachov, Yakovlev5 y Shevarnadze6 consideraban el informe
político al XXVII Congreso del PCUS como una empresa decidida
de demolición del sistema. Esto es hoy un hecho reconocido
aunque ellos se negasen a reconocerlo en su momento. Desde
1987 / 88, los observadores atentos de la realidad soviética
podían comprender a dónde querían llegar. Ahora que han pasado
los años, está más claro que nunca que la muerte de Konstantin
Chernenko7 daba también la puntilla a la Unión Soviética. El
nuevo grupo dirigente llegado a la cúspide del Estado y del
partido soviético en torno a Gorbachov, Shevarnadze, Yakovlev
y Yeltsin tenía ya su objetivo a la vista: “cambiar el
3 Hans Modrow (n. 1928): Miembro del Comité Central del SED,
Primer Secretario del SED en Dresde, partidario de la “Reforma
del sistema socialista” y de la Perestroika. [N. del T.]
4 Juli (Yuri) Kwizinski: Adjunto del Ministro de Asuntos
Exteriores de la URSS, Embajador de la URSS en la RFA en 1990.
[N. del T.]
5 Alexander Yakovlev (n. 1923): Formado en la Universidad de
Columbia (EEUU). Desde 1966 hasta entrada la década de los
setenta dirigió la publicación Komunist que editaba el PCUS.
En 1982 pasó a encabezar el Instituto de Economía Mundial y
Relaciones Internacionales de la Academia de Ciencias de la
URSS. Desde aquí se encargó de diseñar el proyecto de la
Perestroika. En 1990 se retiró definitivamente de la política.
[N. del T.]
6 Eduard Shevarnadze (n. 1928): Ministro de Asuntos Exteriores
de la URSS (1985-1990). [N. del T.]
7 Konstantin Chernenko (1911-1985): Primer Ministro de la URSS
entre febrero de 1984 y marzo de 1985. [N. del T.]
sistema”. Es algo que podemos reconocer hoy con fundamento.
Estaban dispuestos a sacrificar a los aliados de la Unión
Soviética para ello. El hecho de que los primeros pasos en
esta dirección se dieran usando el nombre de Lenin, fundador
del poder de los soviets, no cambia nada. Shevarnadze escribe
en sus memorias que había convenido con Gorbachov, ya en otoño
de 1984, durante un paseo a la orilla del Mar Negro, que era
necesario cambiar todo el sistema. La llave que abría la
puerta en esta dirección se forjó durante el año 1985.
Se emprendieron cambios tanto en política interior como
exterior. En este último dominio, las nuevas orientaciones se
manifestaron por primera vez cuando un proyecto de circular
elaborado por el aparato del Comité Central del PCUS fue
abruptamente transformado por los nuevos dirigentes. Estos
exigían un enfoque “más global”. Es decir que se contemplase
concretamente una cooperación más estrecha con los Estados
Unidos.
Gorbachov en persona me presentó esto como un paso decisivo
que “rompía con la obstinación que predominaba hasta entonces
en política exterior”.
Esta línea condujo directamente a la célebre declaración de
Ginebra. Se recordará que en el curso de este encuentro entre
Reagan y Gorbachov, las dos partes se pusieron de acuerdo para
llamar a un mundo sin armas atómicas. Este objetivo tenía sin
duda una gran significación política. Para alcanzarlo, se
debía tener en cuenta que la URSS socialista y los EEUU
imperialistas tenían en sus manos el equilibrio militar del
mundo entero.
Esta declaración fue considerada como un gran éxito de
Gorbachov. Pero, ¿qué fue de estas bellas intenciones? ¿Está
el mundo un solo paso más cerca de este objetivo? ¿Se mueve
algo en este sentido entre los americanos convertidos en
gendarmes del mundo? Cuando se lee lo que Gorbachov y
Shevarnadze han publicado sobre estas “entrevistas en
Washington”, se llega a la conclusión de que toda la evolución
que se ha producido había sido programada de antemano desde el
inicio de la Perestroika. Los acuerdos aún en vigor en 1989-90
entre la URSS y sus aliados ya no jugaron ningún papel durante
las negociaciones con los EEUU y la RFA. Hubo un acuerdo única
y exclusivamente entre la dirección soviética y estos dos
Estados imperialistas. Habiendo pasado de una política de
coexistencia pacífica de Estados con diferente orden social, a
una política global en la que la oposición entre sistemas
sociales ya no jugaba ningún papel, la política exterior
soviética llegó a aceptar hacia el último periodo, que los
territorios sometidos a la OTAN se extendiesen hasta la
frontera Oder-Neisse, Esto correspondía totalmente a los
planes americanos. Sin embargo, hasta el otoño de 1989, la
dirección soviética, cuando mantenía reuniones con la RDA,
consideraba a ésta su aliado estratégico en el centro de
Europa. Los acontecimientos mostraron que esta última
afirmación no tenía como fin el mantenimiento de las alianzas
existentes, sino solamente el fijar un precio para poder
vender la RDA en condiciones interesantes. Puesto que los
planes de los servicios secretos americanos, alemanes
occidentales y rusos han sido revelados a plena luz del día,
ya no hay ninguna duda hoy de que el presidente Bush tenía en
sus manos una carta maestra para conseguir destruir la Unión
Soviética: la actitud de la propia dirección soviética. Al
mismo tiempo que transformaba radicalmente su política
exterior, la Unión Soviética introdujo medidas destinadas a
acelerar el desarrollo económico y social. Pero fue lo
contrario lo que se produjo: la situación económica y social
no mejoró, sino que empeoró. La autogestión de las empresas,
destruyendo la planificación centralizada y poniendo fin al
centralismo democrático, hizo descarrilar la economía.
Los conceptos de Perestroika y Glasnost se convirtieron para
un número creciente de ciudadanos soviéticos en sinónimos de
deterioro de la vida cotidiana. Las ideas enunciadas en el
libro de Gorbachov “La Perestroika y la Glasnost para nosotros
y para el mundo entero” tuvieron un efecto diferente del que
muchos esperaban en su día. Trajeron el debilitamiento de la
Unión Soviética, de los principios de funcionamiento y de
disciplina en la sociedad y el Estado, y estos fenómenos no
han dañado en absoluto al capitalismo: aún es difícil apreciar
las consecuencias de la desaparición de la Unión Soviética en
toda su amplitud. Nuevas perspectivas de expansión y
maximización de beneficios se abren desde luego para los
capitalistas. Para la humanidad se anuncia por el contrario un
periodo de incertidumbre, de guerras, de desarrollo del paro,
emigración del Este al Oeste y muchas cosas más.
¿Tuvo la Perestroika consecuencias en la Unión Soviética?
Quien lo dude puede dirigirse a las actas de los debates
habidos entre el CC del PCUS y los secretarios de las
Repúblicas, Regiones y Distritos el 18 de julio de 1989, en la
sede del Comité Central. Numerosos oradores exigieron entonces
dirigirse a los comunistas y a la clase obrera para que se
comprometiesen de manera decidida a proteger y defender el
socialismo.
El ex ministro Rizhkov hizo saber en esa ocasión que el
Partido y el Estado se encontraban en una situación
extraordinariamente catastrófica. Se lanzaban tales
acusaciones contra el Partido y el Estado tanto en el país
como en el extranjero que estos habían perdido prácticamente
toda confianza a los ojos del pueblo. Los hechos que eran
previsibles entonces mostraban que las cosas se harían
difícilmente controlables en un contexto donde el Partido
había perdido su influencia en los hechos. Explicó que la
acción de los comités y las organizaciones de base del Partido
era muchas veces denigrada públicamente.
El representante del Partido Comunista de Ukrania mostró que
las críticas destructivas y los ataques violentos contra el
Partido se hacían cada vez más frecuentes. Otro interviniente
subrayó que los años transcurridos desde Octubre de 1917 eran
presentados por numerosos medios como los más terribles de la
historia. A pretexto de buscar nuevas formas y métodos de
trabajo se exigía muchas veces arrojar por la borda todo lo
que el Partido había realizado hasta entonces. En tal
situación, importaba restaurar sin demora la autoridad del
Partido. Otro orador aún opinaba que la situación había
llegado a ser tal que en cada dominio: economía, ideología,
instituciones… todo convergía en un punto culminante de
contradicciones. Las reestructuraciones aceleradas habían
provocado tal hundimiento de la economía que la corriente de
mítines y manifestaciones se transformaba rápidamente en una
ola de huelgas. Los acontecimientos del último periodo
mostraban claramente, como explicaba un representante de la
organización moscovita del Partido, que muchos comités del
Partido ya no controlaban la situación.
Lo cual se expresaba por el hecho de que la consigna: “todo el
poder a los soviets” era reemplazada por la de: “soviets sin
comunistas”. Todo esto muestra que en ese punto de la
historia, la disgregación de los soviets estaba ya sumamente
avanzada. La consigna de Gorbachov: “todo el poder a los
soviets”, tuvo como consecuencia el apartar a los comunistas
fuera de la acción gubernamental. Los documentos disponibles
muestran claramente que, desde hacía varios años, el trabajo
disciplinado había dejado su sitio a las manifestaciones y
huelgas que tenían muchas veces por objetivo el reducir la
influencia del centro y reemplazarla por la autogestión. Los
lazos que existían entre las empresas fueron interrumpidos. Se
hizo de pronto imposible procurarse numerosos productos
indispensables para la vida cotidiana como jabón en
polvo, sal… La acción de la mafia le dio un poder
incontestable. Igual que plantas de crecimiento rápido, los
grupos “no oficiales” que existían desde 1986 abandonaron su
camuflaje y lanzaron principalmente esa consigna de “soviets
sin comunistas”.
La Unión Soviética no estaba ya en disposición, en numerosos
dominios, de controlar la vida en la sociedad. El terror y el
miedo tomaron las calles. Cuatro años de Perestroika y de
Glasnost habían causado tal hundimiento de la confianza que
las calumnias hacia el Partido se abrían camino fácilmente. Lo
que llaman “valores occidentales” se difundió sin ninguna
cortapisa.
Esta evolución fue posible sólo porque en 1985 la dirección
del Partido y del Estado había caído en manos de un grupo que,
a despecho de todas las resoluciones de los Congresos del
Partido hasta entonces, condujo finalmente a la Unión
Soviética al caos. En primer lugar se empleó el argumento
según el cual esta “izquierda” había dado la vuelta al
dogmatismo que reinaba hasta entonces para acercarse lo más
posible al leninismo. En realidad, su línea daba la espalda a
Marx y Lenin. Esta línea chocó primero con la incomprensión y
luego la resistencia del Partido y de la sociedad. Ello
condujo a renovados y salvajes ataques así como a calumnias
contra los cuadros probados del Partido. Los miembros del
Comité Central fueron alimentados en cada sesión con
desinformación. Así, cada miembro del CC recibía en cada
sesión un material ad hoc destinado a convencerle de la
corrupción y los abusos de poder cometidos por numerosos
cuadros. Todo esto sirvió para volver complaciente al Comité
Central, cesar en sus funciones a capas enteras de
responsables del Partido y el Estado, liberar el camino para
que se pusieran en marcha, sin encontrar resistencias, las
directivas elaboradas por el “Centro reformador” de Moscú. No
hay duda de que tal puesta en escena recuerda a muchos
antiguos responsables del SED un escenario que conocen bien.
Los embajadores en los países socialistas recibieron la misión
de informar a los secretarios generales de los partidos
hermanos. Explicaron en esta ocasión que esta sesión del CC
concluía en la esperanza de una verdadera renovación del
Partido y el Estado soviéticos. Todo ello ocurrió en las
mismas condiciones que la comunicación acerca de un decreto
sobre el alcohol que se presentaba como debiendo mejorar la
situación en las empresas y las familias, en particular en
interés de las mujeres. Este decreto fue evocado por la
Comisión Política Consultiva del Pacto de Varsovia. Fue
inmediatamente derogado y considerado dañino. Pero no se
comunicó sobre ello. La rápida sucesión de consignas
constantemente cambiantes era chocante. Primero fue:
“aceleración del desarrollo económico y social”, luego: “todos
los poderes a los soviets”, que fue reemplazado por: “todos
los poderes al Presidente”. Todo esto condujo finalmente al
hundimiento de la URSS. La bandera de la Unión Soviética dejó
de ondear sobre el Kremlin en diciembre de 1991. Fue una
conclusión simbólica y brutal. Demostró también la manera en
que un pueblo puede ser llevado fuera de la luz. Poco tiempo
antes, sin embargo, los ciudadanos de esa gran unión se habían
pronunciado por su mantenimiento. Ello muestra lo que es
posible cuando se confía el destino de un pueblo a demagogos y
aventureros. Al final de esta lamentable evolución, estos
revelaron que siempre se habían considerado socialdemócratas,
que eran defensores resueltos de la economía de mercado y que
la RFA era para ellos un modelo. Sólo podemos decir a este
respecto que si hubiéramos asistido a este episodio de la
Perestroika en un periodo anterior, muchos ciudadanos de la
RDA habrían dudado en convertirse en sus defensores.
Hubo al principio complicidad entre Gorbachov y Yeltsin, una
vez que éste dejó el Partido. Hacia el final, no obstante, sus
relaciones se tensaron. La posición de Yeltsin
se hizo tan fuerte que pudo decidir la disolución de la URSS
creando un triunvirato eslavo: Rusia, Ucrania y Bielorrusia.
El Pacto de Varsovia se hundió durante el curso de estos
acontecimientos, no sin haber adoptado una doctrina de defensa
que preveía ya abandonar la RDA en caso de agresión de la
OTAN. Pero este punto no fue conocido hasta más tarde. Fue sin
embargo para la OTAN la señal de que se desarrollaban
importantes cambios en Moscú y consecuentemente en el seno del
Pacto de Varsovia, y que estos cambios serían beneficiosos
para la realización de los objetivos del Pacto atlántico. La
inclinación a un recalentamiento de las relaciones con la
principal potencia imperialista y a la restauración del
capitalismo en la Unión Soviética acabó con la desaparición de
la comunidad de Estados socialistas. El mapa político de
Europa y del mundo resultó transformado con ello. La relación
de fuerzas fue tambaleada a nivel mundial. Esto quedó en
evidencia con la Guerra del Golfo. La guerra civil asoló
Yugoslavia. En una sola noche la política de ingerencia
iniciada por Occidente desembocó en el peligro de una nueva
guerra mundial. Durante el periodo “caliente” de la Guerra del
Golfo, las manifestaciones pacifistas mostraron que los
pueblos habían comprendido el carácter de esta guerra. En
efecto, desfilaban gritando: “¡No a la guerra por petróleo!”
No cabe duda de que el mundo perdió el equilibrio de fuerzas.
En este periodo lleno de graves consecuencias para el género
humano, la dominación de los EEUU que es ahora clara y
abierta, no habría podido realizarse sin los cambios
sobrevenidos en el mapa político europeo. Lo mismo ocurre con
la participación brutal del aparato militar americano en la
consecución de objetivos políticos.
La disolución del Pacto de Varsovia les quitó efectivamente a
los americanos un gran peso de encima en Europa. Pudieron
meterse en la aventura del Golfo. Con su victoria, quieren
consagrar su posición dominante en el mundo. Esta situación
está preñada de peligros para los pueblos, en particular en
Oriente Próximo, en África y en los Balcanes. Los discursos de
victoria sostenidos tras los bárbaros bombardeos contra la
población civil de Irak y las masacres de mujeres y niños
desbordan expresiones conocidas: “la grandeza de los EEUU”,
ahora capaces de manejar solos los destinos del mundo. No cabe
duda de estas intenciones. Su acción busca obtener la
dominación mundial por medios militares. Es un nuevo peligro
mayor para la humanidad. Es también el resultado objetivo de
la “nueva política económica” y el “nuevo pensamiento”.
El pensamiento global condujo a la URSS, gran potencia
socialista, a una catástrofe global. El carácter trágico de
los acontecimientos apareció totalmente claro cuando el poder
de los soviets fue destruido. Estos se desarrollaron según un
ritmo que no dejó ni siquiera tiempo para derogar los tratados
de amistad, cooperación y asistencia mutua concluidos entre la
Unión Soviética y la RDA, los cuales siguieron vigentes hasta
que se firmó el Tratado 2 + 48.
Kohl declaró que la unificación tuvo lugar en un corto momento
luminoso de la historia del mundo y no habría podido tener
lugar antes ni después del mismo. Ese momento no fue producto
del azar. Las condiciones se crearon muy conscientemente.
Negarse a caracterizar los hechos que se desarrollan hoy tal y
como son, tendría graves consecuencias. Se trata de la lucha
de clases a nivel mundial. Tal es el punto de
8 Es decir dos Estados alemanes y cuatro potencias ocupantes.
Por este Tratado firmado en 1990, la Unión Soviética aceptaba
la anexión de la RDA por la RFA.
partida necesario para analizar las causas de la derrota de la
comunidad de Estados socialistas. Sin eso, sólo se puede
acabar en teorías construidas en función de sus propios fines,
como las que hablan del hundimiento de un modelo socialista.
Los que rechazan este punto de vista simplemente no están
dispuestos o no están en situación de juzgar los
acontecimientos en términos de clase. Es cierto que las
manifestaciones de 1989 tuvieron gran importancia y expresaban
un descontento real. Ello no me impide repetir, con la
seriedad que conviene al tema, lo que ya dije en 1991. Era y
sigue siendo un error creer que los cambios de 1989 se
produjeron de inmediato. Todos los que tenían esta convicción
deberían abandonarla sin dudarlo. Los cambios de 1989
resultaron de una radical transformación de la política
mundial. Esto es lo que se puede comprender hoy todavía más
claramente que en su momento. Esta transformación resultaba a
su vez de las nuevas orientaciones adoptadas por Gorbachov y
la dirección soviética.
Las proclamas de Gorby se disiparon. Millones de personas, en
particular los habitantes de la ex Unión Soviética, van a
sufrir durante mucho tiempo todavía las consecuencias de esta
política. En la sociedad de competencia salvaje, que nos toca
hoy en suerte, no habrá lugar para una apertura social
estable. Los hechos lo muestran ya. El capitalismo, donde el
hombre es un lobo para el hombre, a imagen y semejanza de la
situación actual en la RFA, no representa la alternativa a un
mundo socialmente justo. Por eso no me siento confortado por
los acontecimientos de 1989/90, más que en el hecho de que
muestran que la idea socialista no está en absoluto muerta.
Muchos llaman a esto un pensamiento alejado de la realidad.
Demuestran así solamente su incomprensión de los procesos
históricos o su posicionamiento incorregible en el
antisocialismo o el antimarxismo.
EL AÑO 1989
Prácticamente nadie pensaba, al iniciarse el año 1989, en las
sorpresas y las tragedias que este año iba a traer al mundo.
Como cada año, los hombres de Estado del mundo entero
intercambiaron mensajes llenos de deseos de paz y prosperidad
para los pueblos. Millones de personas intercambiaron sus
deseos de felicidad que unían amistosamente a emisores y
receptores. Como era costumbre durante los últimos años, las
copas chocaron una primera vez entre amigos a las 22 horas por
el Año Nuevo soviético y luego a medianoche por el Año Nuevo
alemán. Los deseos más sinceros atravesaron las fronteras del
Elba al Océano Pacífico. Todos aspiraban a un futuro pacífico
para el mundo socialista, del que se esperaba que conservaría
una fuerte influencia sobre la evolución del mundo, pese a la
Perestroika y la Glasnost. Esta influencia debía ejercerse en
el sentido del social ismo y la paz.
Antes del fin de año que acababa de terminar, el Comité
Central del SED se había reunido y había tratado cuestiones
relativas a la coyuntura y al futuro de la RDA en un mundo
lleno de amenazas pero aún pacífico. Partíamos de la necesidad
de un análisis exacto de la sociedad para preparar las
decisiones que se impondrían en materia de estructura de la
sociedad. El XII Congreso del SED estaba convocado para 1990.
Cuestiones internas e internacionales nos impulsaban a reunir
esta instancia. Todo parecía hasta entonces bien soldado.
Podía comenzar 1989.
El XII Congreso del SED estaba pues previsto para la primavera
de 1990. Su preparación debía abrir ampliamente las puertas de
una vasta discusión y de una
expresión popular sobre las estructuras futuras de la sociedad
socialista en la RDA. Yo subrayaba particularmente dos
cuestiones en el informe del Buró Político ante el VII Pleno
del CC. Primeramente: la del refuerzo de la amistad entre la
RDA y la URSS y la profundización de relaciones a este efecto,
cuya intensidad y diversidad eran ya sin embargo inigualables.
En segundo lugar: la de nuestra contribución a la solución del
problema central de nuestra época, asegurar la paz a escala
mundial. Mi discurso ante el pleno había sido preparado
colectivamente por el Buró Político y aprobado. Respondía a
aquellos que se hacían la ilusión de meter cizaña entre el
PCUS y el SED. En interés de un refuerzo de nuestras propias
filas, evocaba yo la convención de apoyo mutuo concluida en el
curso de un encuentro mantenido algunas semanas antes con
Gorbachov; este acuerdo informal implicaba la puesta en marcha
de las decisiones del XII Congreso del SED y el XVII del PCUS.
Indicaba que aquellos que querían rescribir la historia del
PCUS y de la Unión Soviética en un sentido que correspondiese
a los intereses de la burguesía no debían desviarnos de
nuestros objetivos en materia de refuerzo de nuestras
relaciones con los soviéticos. Explicaba que Gorbachov había
calificado la industrialización socialista, la colectivización
de la agricultura y la “renovación cultural”9 de hechos de
dimensión histórica para el refuerzo del poder de los soviets.
Fue en su discurso por el 70º Aniversario de la Revolución de
Octubre y no era posible que todo ello no fuera cierto de
golpe.
A principios de 1989 el Buró Político adoptó importantes
resoluciones relativas a este VII Pleno del Comité Central del
SED. Se constituyeron comisiones a las cuales se integraron
científicos y técnicos. Estas recibieron por misión elaborar
propuestas para mejorar el trabajo del Partido y del Estado.
Se trataba de eliminar todo lo que se oponía a la marcha hacia
delante de la construcción socialista en la RDA para que el
Partido cumpliese su misión de “portador de innovación” que
era su razón de ser. Este trabajo estaba plenamente en marcha.
Al cabo de un trimestre, había buenos análisis y buenas
propuestas. En común con sus aliados del bloque de partidos
democráticos, el SED lanzó las actividades de preparación de
las elecciones locales del 6 de mayo. Se trabajó en un
proyecto de llamamiento del “Frente Nacional de la Alemania
Democrática”10.
En un encuentro con su Presidente, nos pusimos de acuerdo
sobre el papel y el significado de las elecciones del año 1989
y el del 40 Aniversario de la existencia de la RDA. Estas
elecciones debían desarrollarse enteramente bajo el signo de
un amplio despliegue de la democracia socialista. La gente
debía participar de manera activa en las decisiones que
comprometían el futuro. Se debía también discutir abiertamente
la comparación con la democracia burguesa con el ejemplo de lo
que separaba la RDA y la RFA. Nuestro llamamiento para las
elecciones afirmaba que la RDA no conocía el paro masivo, sino
el pleno empleo. La nueva pobreza era desconocida porque el
bienestar progresaba de manera continua. Podíamos prescindir
de los “restaurantes del corazón”11, al tener todos ingresos
para comer correctamente. La enseñanza y la formación
profesional, accesibles a todos, estaban lejos de encontrarse
en crisis.
Las circunscripciones electorales fueron reducidas para
permitir un foro de discusión más amplio en los debates
preelectorales. Cada candidato debía no sólo ser conocido
9 Fórmulas que designan las transformaciones intervenidas en
la URSS de los años treinta.
10 Estructura que agrupaba al conjunto de partidos legales de
la RDA.
11 La versión francesa utiliza la expresión “restaurants du
coeur” (también llamados “restos du coeur”), es decir,
comedores de beneficencia para indigentes [N. del T.]
para poderse presentar, sino también gozar de la confianza de
los electores de su sector de residencia o de su empresa. Se
debía alcanzar el nivel de codecisión y participación
necesario para la solución de muchos problemas que aparecían
localmente. Por ejemplo, las cuestiones urgentes de mejora del
comercio, de servicios de reparaciones, de gestión de la
vivienda, tanto en lo que se refiere a las construcciones
nuevas como a la mejora del habitat existente. Los problemas
ligados a la resolución de esta cuestión de la vivienda venían
en primer lugar.
Los electores tenían que decidir la composición de 7.800
consejos locales de representantes, los cuales eran 203.000 en
total. La ley obligaba a presentar un tercio de candidatos por
encima del número de escaños a adjudicar.
Muchos problemas importantes fueron planteados en las
asambleas electorales y otras reuniones. El número creciente
de demandas de salida legal de la RDA, las desproporciones en
el desarrollo económico, los problemas de las industrias de
consumo, la falta de materiales y materias primas, la
incapacidad de la industria ligera de tener en cuenta las
necesidades, los irritantes problemas de abastecimiento, la
política de precios, la calidad de los productos, todo ello
fue objeto de debates. Globalmente, la atmósfera era abierta.
Quien presente las cosas de otro modo, no dice la verdad. La
participación electoral fue elevada aunque a diferencia de
elecciones anteriores, no hubo acciones organizadas para
recordar su deber a los abstencionistas. No fueron el Gobierno
ni los partidos los que organizaron las elecciones sino la
Comisión Electoral Central en la que estaban representadas
todas las capas de la población. Esto correspondía a las
disposiciones de la ley electoral. En ningún momento el CC del
SED ni las direcciones de los partidos que eran aliados suyos
se inmiscuyeron en el proceso electoral. Este fue llevado a
buen puerto por comisiones de distrito y municipalidades según
las directivas de la Comisión Central, cuyo carácter detallado
iba hasta regir la composición y las condiciones de
funcionamiento de las mesas de votaciones y de su presidencia.
Las elecciones se desarrollaron, el escrutinio y la
proclamación de los resultados se efectuaron públicamente.
Tras la centralización de los resultados por la Comisión
nacional, rumores e insinuaciones sugerían sin embargo que el
escrutinio había sido objeto de manipulación. Autodenominadas
iniciativas ciudadanas y representantes de la Iglesia
comenzaron una campaña denunciando el fraude electoral. Se
oyeron otros ecos. Se desarrollaron ataques sin miramientos
con los representantes de la autoridad estatal, globalmente
calificados de fraudulentos. No era posible ofrecer prueba en
contrario porque la ley electoral exigía que los votos fueran
destruidos al cabo de cierto plazo. De todas formas, las
manipulaciones ocurridas fundamentalmente en Berlín y Dresde
han sido posteriormente reveladas. Las condiciones de hoy me
incitan por lo tanto a plantear una serie de cuestiones
políticas muy serias.
En primer lugar, ¿qué habría cambiado en el resultado final
una participación electoral reducida en un 2 % o un 3 %,
incluso un resultado inferior en un 10 %? Cabe preguntar
entonces de qué tipo de manipulación se trata y en interés de
quién. ¿Qué se quiere disimular al sugerir una supuesta
obediencia “más allá de las órdenes”? ¿El hecho de que alguien
se entretuvo en dar munición política a los enemigos del
socialismo en la RDA?
Estas cuestiones deben ser planteadas porque el señor
Schabowski se ha expresado varias veces sobre este tema12.
12 Günther Schabowski (n. 1929): Miembro del Buró Político del
SED hasta 1989. Fue quien anunció la apertura del Muro de
Berlin. [N. del T.]
No sé por instrucciones de quién actuaban los falsificadores,
en todo caso no por las mías. A largo plazo, la mentira
consistente en transformar una invitación a obtener el mejor
resultado posible, hábito no sólo legítimo sino también
práctica corriente de todas las fuerzas políticas, en una
invitación a falsear los resultados, no les valdrá ni siquiera
a estos herederos del Barón de Münchhausen. Esto es algo que
saben muy bien en Bonn y en el aparato judicial de la RFA, a
pesar de toda la agitación mediática. Sin embargo, el fin:
calumniar a la RDA y mostrar que era un “Estado de
no-derecho”, justifica aparentemente todos los medios.
Volvamos al año decisivo que fue 1989. Entre todo esto
llegamos a junio. Se reunió un Pleno del Comité Central. En el
orden del día: por un lado la evaluación del trabajo de masas
durante las elecciones locales y los problemas aparecidos con
esa ocasión, y por otro lado el estado del plan de desarrollo
económico para 1989.
Yo no participé en la preparación del informe que fue
pronunciado por otro miembro del Buró Político. Me dediqué
durante ese periodo a la preparación de mi viaje a la Unión
Soviética, a Moscú y Magnitogorsk. Recuerdo esto porque
algunos de mis antiguos colegas dejan caer en sus
declaraciones que todo giraba en torno a mí y que ellos no
tenían ninguna influencia sobre la elaboración colectiva de
nuestra política.
Cuando volví de la Unión Soviética, oí decir que el Pleno
había encontrado poco eco y que el Partido y la opinión
esperaban más. El Comité Central no habría respondido
suficientemente a las cuestiones que aparecían cada vez más en
primer plano. Se trataba de problemas que ya habíamos tratado
en el VII Pleno, por ejemplo las demandas de viaje al Oeste,
la necesidad de asegurar la continuidad de la producción y los
fenómenos de ruptura que aparecían regularmente en el
abastecimiento. A este propósito, se demostró mediante
controles que los stocks eran suficientes, por ejemplo en lo
referido a la carne, y que no había motivos para no abastecer
a los almacenes, si no era por una voluntad de sabotaje que
existía claramente en el comercio al por mayor.
Todos estos problemas eran conocidos, pero no pudimos
resolverlos todo lo rápidamente que hubiera sido necesario.
Hoy ya no es posible establecer lo que era intencionado y lo
que resultaba de dificultades objetivas. Además ya no tiene
sentido filosofar sobre ello. El capitalismo nos ha traído
ahora muy otras preocupaciones. Preocupaciones sobre lo que
será el futuro de todos e inquietudes sobre las condiciones de
la propia existencia.
Viajé pues a la Unión Soviética a mediados de Junio de 1989.
Al día siguiente de mi llegada al Kremlin me encontré primero
con Gorbachov y luego Shevarnadze se unió a nosotros.
Gorbachov subrayó de nuevo la importancia de la alianza
estratégica que unía a la Unión Soviética y la RDA.
Yo compartía plenamente este punto de vista. Esta vez
[Gorbachov] tampoco encontró la ocasión de hablar los
problemas que eran objeto de negociación en Bonn y en el curso
de la cual, como se sabe ahora, las dos partes habían ya
adoptado un punto de vista común sobre la evolución ulterior
de las cosas. Puede que Gorbachov ya se hubiera hecho
socialdemócrata en ese momento, puesto que después se reclamó
públicamente de esa ideología. El resto de mi viaje se
consagró a una visita al combinado siderúrgico de
Magnitogorsk, a la recepción fraternal que me hizo el
personal, a encuentros con la juventud y veteranos con algunos
de los cuales había
trabajado yo en 1930-31. Estaba acompañado por Vorotnikov,
presidente del Soviet Supremo de la RSFSR (República
Socialista Federativa Soviética de Rusia).
Lo que me chocó durante ese viaje fue el hecho de que nadie
hablaba de Gorbachov, de la Perestroika ni de le Glasnost,
sino que se hablaba mucho de las penurias de abastecimiento.
Permanecí poco tiempo en Berlin después de mi regreso de la
Unión Soviética. Volví a coger el avión con la delegación que
debía participar en la Comisión de Concertación Política (del
Pacto de Varsovia), una de cuyas sesiones tenía lugar en
Bucarest. Conforme al orden del día, tomé la palabra el primer
día y traté problemas internacionales. No pude participar en
los trabajos del segundo día. Un cólico biliar desbarató todas
mis previsiones. Me llevaron de vuelta en avión para ser
hospitalizado en Berlin.
Resulta pues que no participé en el trabajo del Buró Político
desde principios de Julio hasta el primero de Octubre de 1989.
Este periodo fue uno de conmoción del ambiente político en
detrimento del Partido y el Gobierno en la RDA. El “Picnic
europeo” organizado por Otto de Habsburgo13 fue un signo
visible de esto. Los invitados podían aprovecharlo para llegar
a la República Federal Alemana pasando por la frontera entre
Hungría y Austria. Utilizaron ampliamente esta oportunidad.
Tales prácticas fueron naturalmente favorecidas por el
gobierno alemán occidental y diferentes medios en Hungría y
Austria. Ciudadanos de la RDA se reagruparon de manera
organizada en las embajadas de la RFA en Budapest, Praga y
Varsovia. Finalmente, contrariamente a todas las disposiciones
en vigor en el marco del Pacto de Varsovia, la frontera
húngara fue abierta con el objetivo de dañar a la RDA, de la
que tres millones de turistas se encontraban en esa época del
año en Checoslovaquia, Hungría y Bulgaria. Se supo más tarde
que Hungría había recibido por esto un cheque de 500 millones
de marcos procedente de Bonn. La evacuación de la embajada en
Praga que había sido exigida por la RDA se transformó por
Genscher14 en una manifestación nacionalista.
En el mismo periodo aparecieron en la RDA grupos de influencia
que presionaban en el sentido de una “ruptura” a favor de la
política de Gorbachov. El Deutsches Theater era uno de sus
bastiones, apoyado por el Ministerio de Cultura, del que
algunos responsables tomaron la palabra en Potsdam contra el
Gobierno. Los representantes de la Iglesia se libraban a una
agitación creciente. Monseñor Leich, su más alto dignatario,
expresaba abiertamente ya su deseo de ver la Perestroika y la
Glasnost hacerse realidad en la RDA. El Partido y el Gobierno
no tomaron posición ni tomaron ninguna medida contra esta
agitación. Este periodo fue calificado por ello de “periodo de
mutismo”.
Sin embargo el Buró Político había discutido en Septiembre la
situación en el país. Pero fue sólo para decidir esperar mi
regreso antes de tomar la menor decisión. Se quedó para el 10
de octubre, es decir, ya después de la celebración del 40º
Aniversario de la RDA. A finales de septiembre, principios de
octubre, pude retomar mis actividades en el seno del Buró
Político. Éste estudió y aprobó mi discurso solemne al que
fueron hechas diversas enmiendas. Nadie
propuso sin embargo, transformar
13 El político reaccionario Otto von Habsburg, entre otras
cosas, organizó con su partido “Movimiento Pan-Europeo” y con
la colaboración de los “comunistas” húngaros el 19 de agosto
de 1989 una provocación en forma de “Picnic paneuropeo” en
Sopron, ciudad húngara en la frontera con Austria, hecho que
aprovecharon unos 500-600 alemanes orientales haciendo jogging
para forzar dicha frontera. Así se abrió la frontera húngara,
hecho clave de la caída de la RDA. Fue europarlamentario del
Partido Popular Europeo y “simpatizante” del Opus Dei. [N. del
T.]
14 Hans-Dietrich Genscher (n. 1927): Ministro del Interior de
la RFA con Willy Brandt, Ministro de Asuntos Exteriores y
Vicecanciller con Schmidt, Premio Príncipe de Asturias a la
Cooperación Internacional en 1990. [N. del T.]
fundamentalmente su contenido. Después de que la dirección de
la FDJ hubiera transformado el desfile del 40º Aniversario en
una superfiesta dedicada a Gorbachov, se produjeron incidentes
y choques en las proximidades del Palacio de la República
donde tenía lugar la recepción oficial. Alguna gente intentaba
copar los puestos de seguridad dispuestos alrededor del
Palacio para empañar la ceremonia. Se trataba, como se supo
luego, de saludar a Gorbachov, que más tarde fue hecho
ciudadano de honor de Berlin. Yo había pedido vanamente a
finales de septiembre a las autoridades competentes que
restringieran una vasta zona alrededor del edificio. Ello
habría permitido proteger eficazmente las celebraciones
oficiales y a los jefes de Estado huéspedes de la RDA.
Tal era el contexto en el que se preparaba la sesión del B.P.
prevista para los días 10 y 11 de octubre. Me encontré con
Egon Krenz15 la víspera. Sacó de su cartera una propuesta de
resolución que quería hacer adoptar al día siguiente por el
Buró Político. Me dio al mismo tiempo un documento procedente
de la dirección de la FDJ y elaborado por el Instituto de
Investigaciones sobre la Juventud. Se trataba, en aras de una
supuesta “renovación” de la RDA, de reemplazar a los
responsables del país, desde la administración central hasta
los concejos rurales, por cuadros de la FDJ.
Llamé la atención de Egon Krenz sobre lo inoportuno de su
proyecto. Éste no podía ser elaborado más que a la salida de
la reunión del Buró Político a fin de poder tener en cuenta
todos los puntos de vista que los camaradas expresasen en la
reunión. Yo por mi parte me oponía a este proyecto porque
hacía referencia a un “giro” en la actividad del Partido y el
Estado. Su contenido ponía en cuestión ya el aparato del
Estado socialista. Pero, visiblemente, había sido elaborado en
común con un grupo determinado de miembros del Buró Político,
así como con ciertas personas en Moscú.
Todos, en la reunión del día siguiente, consideraron la
situación como seria. Se imponía una declaración del Buró
Político. Defendí mi punto de vista: el texto debía llamar
claramente al Partido y a la población a movilizarse y
defender el poder obrero y campesino. Yo estaba contra toda
alusión a un “giro” que no podía sino desembocar en la
exacerbación de los sentimientos en el Partido y entre las
masas populares. Lo hice saber sin ambigüedad.
El Buró Político estaba ciertamente dispuesto a admitir
algunas transformaciones de redacción al proyecto de Egon
Krenz. Pero no estaba en absoluto dispuesto a seguirme y a
afirmar que toda línea política que pusiera el acento en los
“cambios” sería nociva. El estado de ánimo general había
evolucionado. Mis “colegas” preveían ya liberarme de mis
responsabilidades. Eso estaba claro.
Es Willy Stoph quien, en la sesión siguiente, planteó una
moción en este sentido. Pero, en tales condiciones, yo estaba
de todas maneras dispuesto a dimitir. Así lo hice saber en el
curso de la discusión.
Todo esto había funcionado como un mecanismo de relojería
preciso, ya que cada paso adelante en esta dirección había
sido previsto de acuerdo con Gorbachov, tal como fue revelado
ulteriormente. Mi enfermedad de principios de Julio había dado
ya ocasión a la prensa occidental de presentar a la RDA como
un Estado desprovisto de dirección política.
15 Egon Krenz (n. 1937): dirigente de la FDJ, miembro del
Consejo de Estado de la RDA, Secretario General del CC del SED
en 1989 tras Erich Honecker. [N. del T.]
La propuesta de operar un “giro” a favor de la política
gorbachoviana llegó en un contexto donde el descontento de las
masas populares y la indecisión de la dirección política
fueron fatales para la RDA. El proyecto de “giro” había sido
acordado entre Gorbachov, Krenz, Modrow, Harry Tisch16 y
Markus Wolf17. Esta idea era tan errónea como la propia
Glasnost y la Perestroika. La “renovación” de la RDA condujo
directamente a la anexión (“Anschluss”18) de ésta a la RFA
capitalista. Mientras Hans Modrow, futurible primer ministro
de la RDA, soñaba con una RDA mejor, el propio Gorbachov
declaraba ya abiertamente que la unidad de Alemania era asunto
de los alemanes.
La declaración que hizo conocer públicamente el “giro” fue en
la práctica el pistoletazo de salida de todas las etapas que
siguieron: abandono del papel dirigente del Partido, dimisión
colectiva del Buró Político y del Comité Central, así como del
Gobierno de la RDA en pleno; directiva decretando el reemplazo
sistemático de todos los secretarios de distrito y subdistrito
del Partido; disolución de los órganos del Estado;
autodisolución de los Grupos de Combate de la Clase Obrera
(“Kampfgruppen der Arbeiterklasse”, KG) y muchas otras cosas
más.
La nueva dirección del SED-PDS se embarcó en una campaña de
calumnias desmesuradas contra los principales elementos de la
anterior dirección. Los mass media le hicieron el juego.
Fueron incitados a ello por Günther Schabowski, antiguo
miembro del B.P.
Un mitin organizado el 4 de noviembre en la Alexanderplatz por
un grupo de gentes de la cultura que se beneficiaban del apoyo
de la dirección berlinesa del Partido llegó al punto
culminante de todo esto. Entre otros oradores, Markus Wolf,
que había sido durante largos años adjunto del Ministro de la
Seguridad del Estado, declaró ante el auditorio que se podía
encerrar sin muchos escrúpulos a toda la vieja guardia, lo que
ocurrió efectivamente cuando se presentó una petición con este
fin al Fiscal General por parte de Modrow y Krenz. Ninguna
sutileza lingüística puede hacer olvidar que los primeros
arrestos, es decir el inicio del proceso de criminalización de
los responsables del SED, tuvieron lugar durante el periodo en
que ellos estaban en funciones. Hoy, quien quiera puede tener
con estos individuos las relaciones que desee […posiblemente
falta texto… N. del T.]. Las cosas alcanzaron un paroxismo tal
que a finales de enero fui internado provisionalmente en la
clínica de la Charité y ello después de la grave operación de
un tumor en el riñón. Pese a los furiosos esfuerzos del
Ministerio Público, el tribunal de Berlin rechazó ordenar a la
Policía que me llevase ante él. Cuando se analiza hoy este
proceso y se tiene en cuenta todo lo que se hizo público
posteriormente, aparece claramente que sólo la actividad
conspirativa de diversos miembros del Buró Político, de
colaboradores del aparato del Comité Central y de numerosos
dirigentes del Ministerio para la Seguridad del Estado,
permitió la decapitación de la dirección del SED y de la RDA.
La presión determinante para la capitulación del Buró Político
vino de Moscú en el momento del “giro”. Anotemos entre
paréntesis que los camaradas Hermann Axen, Heinz Kessler,
Willy Stoph19, Günther Kleiber20 y Erich Mielke permanecieron
fieles a su pasado durante su interrogatorio por el fiscal de
la RDA. La confianza indestructible de los miembros del
aparato del Estado
16 Harry Tisch (n. 1927): dirigente de la FDGB (Unión de
Sindicatos Libres Alemanes), del SED. [N. del T.]
17 Markus Wolf (n. 1923): Adjunto al Ministro para la
Seguridad del Estado. [N. del T.]
18 Hace referencia a la anexión de Austria por el III
Reich en 1938. [N. del T.]
19 Willy Stoph (n. 1914): Miembro del BP del CC del SED
(1953-1989), diputado miembro del Consejo de Estado de
la RDA. [N. del T.]
20 Günther Kleiber (n. 1931): Miembro del CC del SED
(1967-1989). [N. del T.]miembro del BP del CC
popular (1950-1989),
y del Partido hacia la Unión Soviética había sido pues
desviada de sus finalidades para servir a la capitulación. Con
Hans Modrow a la cabeza del Gobierno y Gregor Gysi21 en la
dirección del PDS, se instalaba un grupo dirigente en el que
Gysi y Markus Wolf jugaron un papel motor.
La víspera del 10º Pleno del Comité Central, Egon Krenz me
hizo saber que Gorbachov había hablado con él y que todavía
tenía que pulir el contenido de su discurso. Le dije: “si lo
estimas necesario, hazlo, es problema tuyo.” Sólo después de
la sesión me pareció claro que el contenido exigido por Moscú
conducía finalmente a que la política llevada hasta entonces
fuera demonizada y con ella los responsables dirigentes del
SED en la medida en que defendieran en el Buró Político
posiciones que no se correspondían con las de Moscú. Se
trataba de los camaradas Hermann Axen, Heinz Kessler y Günther
Kleiber. El papel de Werner Krolikowski22 es interesante en
este contexto, puesto que se sabe por sus propias
declaraciones que trabajaba desde hacía más de una década para
el KGB y enviaba regularmente informes a Moscú. Se puede leer
también en su libro que se iniciaron procesos judiciales
contra los camaradas dirigentes, a iniciativa de Krenz y Gysi
y con el apoyo de Markus Wolf.
El Congreso extraordinario del SED-PDS tuvo lugar a principios
de diciembre de 1989. Su desarrollo fue orquestado por Markus
Wolf que era miembro de la comisión preparatoria. Los miembros
salientes del Comité Central y del Buró Político no pudieron
tomar la palabra.
Ello demostró que la dimisión colectiva del Buró Político
había sido un error. La RDA se encontró sin dirección. La
constitución del PDS desembocó en un partido que no sólo no
dirigía, sino que además rehusaba dar orientaciones. Debo
decir con la perspectiva del tiempo que, debido a la presión
ejercida por Gorbachov, los miembros del Buró Político no
veían ninguna otra salida que la que consistía en aprobar
todos los cambios sin saber que serían a su vez obligados a
retirarse y que algunos de ellos serían arrestados en
condiciones difíciles. Ésa fue la experiencia más dolorosa
para esos cama radas.
Cuando más tarde el PDS introdujo un párrafo sobre los
“crímenes del SED” en el proyecto de resolución del Congreso,
fue en medio de los encarcelamientos de miembros del Buró
Político, de secretarios de distrito y de subdistrito, y de
altos funcionarios del Estado. La criminalización venida de
nuestras propias filas trajo amplios fenómenos de
desolidarización que facilitaron las cosas cuando las fuerzas
reaccionarias de la RFA comenzaron a vengarse sistemáticamente
de los comunistas y otros elementos “de izquierda”.
LA CAMPAÑA DE VENGANZA
Comenzaré este capítulo con una cita que no dejará de
interesar a la opinión mundial preocupada por la evolución
reaccionaria en Alemania. No proviene de la pluma de uno de
los numerosos führercitos23 que se expresan abiertamente en la
RFA. La he encontrado en el acta de las sesiones plenarias del
primer Forum del Ministerio Federal de Justicia dirigido por
Klaus Kinkel, que luego ha pasado a ocupar el cargo de
Ministro de Asuntos Exteriores. Y se pueden leer en ella las
siguientes consideraciones: “En lo que respecta a la llamada
RDA y su Gobierno, no se trataba siquiera de un Estado
21 Gregor Gysi (n. 1948): jurista, miembro del SED, hijo de
Klaus Gysi, ministro de cultura, embajador en Italia,
secretario del Kulturbund y diputado popular. [N. del T.]
22 Werner Krolikowski (n. 1928): Miembro del BP del CC del
SED. [N. del T.]
23 “Führers nazillons” en la versión francesa. [N. del T.]
independiente. Esta llamada RDA nunca fue reconocida desde el
punto de vista del Derecho de los Estados. Había una única
Alemania, parte de la cual estaba ocupada por una banda de
criminales. No era posible, por razones determinadas, iniciar
procedimientos contra esos criminales, pero ello no cambia el
hecho de que existía una Alemania única, que estaba en vigor
un derecho único y que tenía vocación de aplicarse a los
criminales.”
Tales ataques contra la RDA no pueden calificarse más que de
monstruosos desde el punto de vista del Derecho Internacional.
No se han extraído de un texto que se remonte a la época de la
Guerra Fría en que la RFA aspiraba a reconstituir un Reich
alemán en las fronteras de 1937, sino de una declaración
publicada bajo la responsabilidad de un Ministro de Bonn
durante el año 1991. Anotemos de paso que este Ministro nunca
fue elegido por nadie en el Parlamento Federal, el Bundestag,
sino designado para ese puesto por su partido “liberal” que
representa los intereses directos de la patronal. El mundo
entero y todos los miembros de la ONU a la que pertenecía la
RDA saben que el pleno reconocimiento de la RDA como Estado
soberano figuraba en numerosos acuerdos de Derecho
Internacional. ¿Quizá el señor Kinkel lo ignoraba? En tanto
que dirigente de los servicios secretos, debería sin embargo
saberlo. Sin hablar del Tratado Fundamental entre los dos
Estados alemanes, anotemos que el Tratado de Moscú disponía
que la RDA gozaba como Estado de la misma entidad que la RFA.
Ello significa que las fronteras entre la RFA y la RDA eran de
naturaleza igual a las que separan entre sí a otros Estados.
El Bundestag (parlamento alemán occidental) ratificó el
Tratado de Moscú así como el Tratado Fundamental por el que
los dos gobiernos alemanes reconocían mutuamente su soberanía
en cuanto a los asuntos internos y su independencia en la
conducción de su diplomacia respectiva. El proceso en el curso
del cual se supone que debo comparecer se está preparando con
desprecio de estos hechos. ¡Se recurre a la justicia de
venganza! Algunos ingenuos pueden quizá reconfortarse con la
idea de que ésta sólo concierne a algunas personas que han
ocupado las más altas esferas del Estado. Se equivocan. El
conjunto de los ciudadanos de la RDA tomará pronto conciencia
del hecho de que se trata de un “proceso prototipo”. Está
destinado a justificar otros que afectarán a todos aquellos
que hayan participado en la edificación del socialismo en la
RDA aplicando las leyes de nuestro Estado. La cita que he
hecho al inicio de este capítulo revela orientaciones
precisas. Éstas crean un ángulo de ataque para operaciones de
persecución en masa. Si a la cabeza de la RDA había individuos
que planearon asesinatos, ese Estado era ilícito e ilegítimo.
Todos aquellos que hayan hecho funcionar o simplemente hayan
servido a su administración son culpables. El socialismo es
criminal. Ocurre lo mismo con las fuerzas de izquierda que han
intentado instituirlo y con aquellos que siguen siendo
partidarios suyos. Tales declaraciones de guerra no afectan
sólo a los acusados. Todos aquellos que han tomado o toman
partido por una alternativa a la sociedad capitalista tal como
ésta existe en la RFA, pueden verse afectados. Algunos se
niegan a entenderlo y se arriesgan a sufrir un despertar
doloroso. La criminalización del Estado que constituía la
República Democrática lleva a una verdadera muerte civil de la
masa de los ciudadanos de la RDA. Aquel que haya participado
en la edificación de ese “Estado de no-derecho” será
“legítimamente” echado de su puesto. Obrero, campesino,
profesor o artista, deberá tener en cuenta el hecho de que su
expulsión de la administración, de la enseñanza, del teatro o
del laboratorio, es “legal”. Se unirá al ejército de los
parados, que ya cuenta con millones de miembros. Se puede
hacer cualquier cosa con la tesis jurídica del “Estado de
no-derecho”: organizar el desmantelamiento de todas las
conquistas sociales, así como las persecuciones masivas contra
la izquierda y las fuerzas democráticas. Un representante
típico de la
inquisición eclesiástica medieval, el pastor Gauck24, ha
recibido el poder de separar un pueblo entero en dos
elementos: los “criminales” y las víctimas.
¿No tiene nada que decir la Comisión de Derechos Humanos de la
ONU sobre esta persecución en masa que degenera en terror de
Estado? ¿Creen los Kohl y Kinkel que su campaña de opresión no
suscitará, con el tiempo, ninguna resistencia? ¿Tienen ya en
mente una dictadura fascista abierta? Mientras me asaltan
todas estas preguntas en esta celda de Moabit, debo, mientras
mis fuerzas me lo permiten, concentrarme en el desarrollo
concreto del proceso. La Fiscalía de la RFA se esfuerza en su
acta de acusación, por hacer que este proceso de Berlin,
proceso de los comunistas, saque del tiempo y del espacio la
actividad del Consejo Nacional de la Defensa de la RDA. Se
trata así de mejor establecer la responsabilidad personal de
los acusados: H. Kessler25, Fritz Streletz26, Hans Albrecht27
y yo mismo.
Los sistemas de armamento del Pacto de Varsovia y de la OTAN
estaban ampliamente desplegados en el centro de Europa. Esta
acumulación masiva de fuerzas militares requería una atención
permanente. Una coincidencia de casualidades desafortunadas
habría podido en efecto provocar el estallido de un conflicto
cuya dimensión habría podido ser la de la Tercera Guerra
Mundial. Basta para convencerse, consultar los documentos
oficiales de la OTAN y del Pacto de Varsovia referidos a esta
cuestión.
En el curso de los últimos 35 años, el peligro de un
apocalipsis nuclear planeó demasiadas veces sobre Europa. Un
conflicto tal habría puesto seriamente en cuestión las
posibilidades de supervivencia de la humanidad sobre la
Tierra.
Una política activa de razón y de buena voluntad contribuyó,
desde la RDA, a conjurar este peligro. Los ciudadanos de la
RDA, e igualmente los de la RFA, deben los días que han vivido
en paz a la acción de la primera en el seno de la alianza de
Varsovia. ¿Cuánto durará esta paz en el futuro? He ahí una
buena pregunta, ya que las fuerzas dominantes presionan ahora
a la Gran Alemania a comprometer sus tropas en cualquier lugar
del mundo. La dirección del SPD presta además su contribución
activa a esta evolución. Puesto que Berlin juega un papel
importante en la vida política alemana, me parece conforme a
las exigencias de la Historia atraer la atención sobre el
hecho de que Berlin Occidental se benefició, y no en pequeña
medida, de la política de paz del Pacto de Varsovia. Esta
ciudad ocupada por las potencias occidentales: Francia, Gran
Bretaña y los Estados Unidos, se benefició del Tratado de
Moscú entre la Unión Soviética y la RFA, de los Tratados de
Praga y Varsovia, del acuerdo cuatripartito sobre Berlin
firmado el 3 de septiembre de 1971 y del Tratado Fundamental
entre la RFA y la RDA. Estas acciones de las cuatro grandes
potencias, de los dos Estados alemanes y de las otras partes
de esos tratados, fueron pasos decisivos para que Europa y el
mundo evolucionasen de un periodo de confrontación a uno de
cooperación. No se debe olvidar que la firma de todos esos
tratados tuvo lugar estando en vigor las medidas de seguridad
adoptadas en 196128.
24 Dirige la comisión encargada de analizar los archivos de la
Seguridad del Estado de la RDA.
25 Heinz Kessler (n. 1920): Ministro de Defensa de la RDA
(1985-1989) [N. del T.]
26 Fritz Streletz (n. 1926): Adjunto de Heinz Kessler. [N. del
T.]
27 Hans Albrecht (n. 1919): Miembro del CC del SED desde 1963,
diputado popular (1971-1989) [N. del T.]
28 “Medidas de seguridad” (“del 13 de agosto de 1961”): se
refiere al Muro de Defensa Antifascista de Berlin
(die Mauer, der Antifaschistische Schutzwall). [N. del T.]
El sistema de Tratados firmados en 1971 y 1972 abrió la vía al
proceso de Helsinki. Leónidas Breznev29 y Willy Brandt30
estuvieron en su origen. En todos los países, las fuerzas de
derecha se esforzaron por dificultarlo, incluso Gerald Ford,
Presidente de los Estados Unidos en esa época, se encontró con
una fuerte oposición, tal como me explicó durante nuestras
entrevistas en Helsinki. Si recordamos hoy en día esos
acontecimientos, es obligado convenir que la crisis de Berlin
fue detenida por la decisión adoptada por el Pacto de Varsovia
el 5 de agosto de 196131. Sin esta solución, el clima no
habría mejorado en Europa, sino al contrario. Una mancha de
aceite de extensión incontrolable podía inflamarse en
cualquier momento en la frontera entre los dos Estados
alemanes o entre la RFA y Berlin Occidental. La decisión
tomada por el Pacto de Varsovia de asegurar un control fiable
en la frontera entre la RDA y Berlin Occidental fue una
decisión que condujo a una reevaluación de los problemas de la
política mundial.
El sistema europeo de tratados fue la expresión de esta
evolución. Ilustra el hecho de que sólo la cooperación de
Estados con sistemas sociales diferentes podía garantizar la
paz. El periodo que precedió a las medidas tomadas en agosto
de 1961 estuvo marcado por un nivel importante de
confrontación entre la Unión Soviética y los Estados Unidos.
De 1958 a 1961, el jefe del Gobierno soviético se esforzó en
realizar su propuesta de un Tratado de Paz con Alemania, y
luego, cuando la puesta en marcha de ese proyecto se demostró
imposible, pensó, todavía en el curso del año 1961, la
transformación de Berlin Occidental en ciudad libre. Todo ello
provocó, debido a las reacciones negativas de las potencias
occidentales, un gran nerviosismo, no sólo en los gabinetes
ministeriales y las cancillerías, sino también en los estados
mayores. Hubo un encuentro entre Jruschov y Kennedy en Viena.
No dio ningún resultado y todo pareció estar entonces en el
filo de la navaja.
El mundo se dirigía así hacia las decisiones que se tomaron el
5 de agosto de 1961 por las instancias del Pacto de Varsovia
reunidas en sesión en el Kremlin. Andrei Gromyko, ministro
soviético de Asuntos Extranjeros durante mucho tiempo, enunció
las razones por las que las potencias occidentales no se
mostraron dispuestas a resolver la cuestión alemana en
concertación con la Unión Soviética. Para Adenauer, mantener
el poder en la RFA era visiblemente más importante que una
Alemania reunificada. En estas condiciones, la dirección
soviética consideró que era necesario garantizar de una manera
fiable la frontera entre la RDA y Berlin Occidental. Se
trataba de proteger la comunidad de Estados socialistas contra
daños mayores.
Esto en un contexto en que las potencias occidentales
respondían a las propuestas de paz de la Unión Soviética con
un relanzamiento de la carrera de armamentos. Andrei Gromyko
recuerda que los acontecimientos ocurridos en la noche del 12
al 13 de agosto de 1961 correspondían a las propuestas hechas
por la Unión Soviética así como a las decisiones tomadas el 5
de agosto. Estas fueron ejecutadas bajo las órdenes del
mariscal soviético Koniev. Desde septiembre de 1961, éste
pidió además a Heinz Hoffmann, ministro de Defensa de la RDA,
que se instalasen campos de minas suplementarios destinados a
garantizar la frontera occidental contra toda intención
agresiva procedente del Oeste.
29 Leónidas Ilich Breznev (1906-1982): Secretario General del
PCUS (1964-1982), Presidente del Presidium del Soviet Supremo
de la URSS -jefe de Estado- (1960-1964 y 1977-1982). [N. del
T.]
30 Willy Brandt (1913-1992): dirigente del SPD, alcalde de
Berlin Occidental (1957-1966), canciller de la RFA
(1969-1974). [N. del T.]
31 Decisión adoptada por el Pacto de Varsovia el 5 de agosto
de 1961: se refiere a la erección del Muro de Defensa
Antifascista, iniciada el 13 de agosto de 1961 (“medidas de
seguridad del 13 de agosto de 1961”). [N. del T.]
Todo esto se puso en marcha conforme al Tratado de alianza
entre la Unión Soviética y la RDA, aplicable hasta 2005, así
como con los planes operacionales elaborados por el Comando
Supremo de las fuerzas del Pacto de Varsovia. Las directivas
relativas al reparto de Alemania en cuatro zonas se derivaron
de los resultados de la Segunda Guerra Mundial. Lo mismo se
aplica al traspaso a las autoridades polacas de las regiones
al Este del Oder y el Neisse, y a las cuestiones relativas a
las fronteras entre la RDA y la RFA así como entre la RDA y
Berlin Occidental. Todo esto constituía la “responsabilidad
sobre Alemania en su conjunto” ejercida por la Unión Soviética
en común con las otras potencias vencedoras. Aprovecho para
hacerlo saber aquí claramente: en este marco, la RDA cumplió
las obligaciones que le correspondían con su aliado,
exactamente como lo hacía la RFA con la OTAN.
KOHL Y LAS RELACIONES CON BONN
La retirada de Helmut Schmidt y la elección de Kohl al puesto
de Canciller federal crearon una situación nueva en las
relaciones interalemanas. El partido que él dirigía, la CDU,
había efectivamente intentado obstaculizar todos los pasos
hacia delante en el lento proceso de normalización de
relaciones entre la RFA y la RDA…
Pienso en Willy Brandt, Helmut Schmidt, Herbert Wehner y Egon
Bahr. Ellos rompieron el hielo y comenzaron a crear las
condiciones para la firma del Tratado Fundamental. Este fue
seguido de la entrada de la RDA y la RFA en la ONU como
miembros gozando de iguales derechos. Tales evoluciones
constituyeron un giro en la política europea. El contexto
evolucionaba poco a poco de la confrontación a la cooperación.
La confrontación no dejó sin embargo de convivir con la
cooperación. La CDU de Kohl y la CSU de Strauss no dejaron de
manifestar una oposición de las más violentas a la política de
normalización. Por esa cuestión se produjo la dimisión de
Willy Brandt. Éste debió abandonar su puesto tras el caso
Guillaume32, un error de los servicios secretos de la RDA que
nada puede excusar. Sólo la Conferencia de Helsinki abrió el
camino a la cooperación con el Gobierno de la RFA gracias a mi
encuentro con Helmut Schmidt. Vino después la visita de este
último a la RDA. La cual desembocó en resultados positivos,
aunque su final estuvo empañado por la repentina proclamación
del estado de sitio en Polonia33 por W. Jaruzelski34.
Algún tiempo más tarde, cuando parecían abrirse perspectivas
para las relaciones interalemanas, Helmut Schmidt debió
abandonar bruscamente su puesto de Canciller tras la ruptura
de la coalición social-liberal en Bonn. Helmut Schmidt me
telefoneó para informarme de sus intenciones. Le expresé mi
pesar por esta inminente retirada y mi agradecimiento por la
calidad de la cooperación realizada con él. Y llegamos al
Canciller Kohl. Ninguno de nosotros sabía qué aspecto tomaría
el futuro de las relaciones entre la RFA y la RDA… Se trataba
del hombre que dirigía la oposición en el Bundestag desde
hacía años. Había tomado posición sistemáticamente contra toda
mejora de las relaciones con la RDA. En adelante, sería
Canciller. Su declaración de política general arrojó no
obstante cierta luz al pronunciarse por la prosecución de la
aplicación de los Tratados de la Ost-politik. Las relaciones
interalemanas podían continuar y desarrollarse. Se trataba de
una cuestión importante en esa época para
32 Günther Guillaume (1927-1995): secretario personal de Willy
Brandt y agente del Ministerio para la Seguridad del Estado de
la RDA (MfS, Ministerium für Staatssicherheit, Stasi). [N. del
T.]
33 Los acuerdos de Helsinki se firmaron en 1975; la visita de
Helmut Schmidt tuvo lugar a finales de 1981.
34 W. Jaruzelski (n. 1923): ministro de Defensa de la
República Popular de Polonia desde 1968, primer ministro
(1981-1990). [N. del T.]
reducir el nivel de confrontación y valorizar la cooperación
entre Estados con sistemas sociales diferentes.
Nuestro objetivo principal era establecer relaciones normales
entre los dos Estados alemanes: el socialista y el
capitalista. Ello iba en interés de la paz y de los ciudadanos
de los dos Estados.
Utilizado por última vez por Helmut Schmidt, sonó el teléfono
un día en mi casa. Me preguntó si, y cuándo, estaría yo
dispuesto a hablar con el Canciller Kohl. Naturalmente, yo
estaba listo. Esta conversación telefónica trató sobre la
prosecución de las relaciones entre la RFA y la RDA tras el
cambio de Gobierno en Bonn. Intercambiamos propuestas sobre
futuros encuentros entre nosotros. Todo lo que se discutió en
esta ocasión figura en las correspondientes actas35.
Nuestro encuentro se hizo posible por una triste ocasión: el
funeral de Chernenko36.
Tuvo lugar el 12 de marzo de 1985 en una casa de recepciones
del Gobierno soviético en los Montes Lenin de Moscú. En una
atmósfera abierta, tomamos disposiciones de principio para el
futuro de nuestras relaciones. El Canciller se esforzaba
visiblemente en crear un buen ambiente para la visita que yo
proyectaba hacer a Bonn.
Ésta tuvo lugar en 1987. En Moscú se habían tratado problemas
del mantenimiento de la paz sobre la base de la existencia de
dos Estados alemanes soberanos y en el respecto de su
independencia y de la inviolabilidad de sus territorios. Fue
elaborada una declaración final por Teltschik y Hermann,
respectivamente colaborador de Kohl para los asuntos
extranjeros, y secretario de Estado de la RDA. Expresamos
firmemente nuestra voluntad de que sólo la paz saliese en el
futuro de suelo alemán37.
En los intervalos entre sesiones de trabajo, tuve la ocasión
de discutir con Kohl sobre la resistencia a Hitler en
Alemania, de la acción de Hans y Sophie Scholl38, y de otras
cosas. Convinimos un plazo para un asunto importante: mi
visita oficial a la RFA. Era de entrada una cuestión de
conveniencia. Se trataba de devolver la visita efectuada a la
RDA por Helmut Schmidt. Por supuesto, era además necesario
mejorar todo lo posible las relaciones entre la RFA y la RDA.
Ya sabemos que nuestro encuentro de Moscú había permitido
mejorar las posibilidades de circulación entre la RDA, de un
lado, y la RFA y Berlin Occidental de otro. Más tarde mantuve
encuentros con dirigentes del SPD. Los gobiernos de los dos
países determinaron la fecha de mi visita oficial.
Debo revelar lo que sigue a este respecto: mi visita a la RFA
debió tener lugar ya en 1981. La idea había sido discutida con
las direcciones de la CDU y el SPD. Entonces apareció en
“Pravda” un violento artículo titulado: “Por un camino
equivocado”. Se trataba del proyecto de visita. No dudé en
llamar a Chernenko por teléfono. Estaba de vacaciones y
convinimos una cita en Moscú. Participaron en este encuentro
los camaradas Hermann Axen39, Kurt Hager40 y Erich Mielke41
por la RDA, Chernenko,
35 Anexas a la edición alemana.
36 E. Honecker y H. Kohl ya habían asistido sin embargo al
funeral de Y. Andropov en 1984.
37 Se alude a una consigna de la RDA según la cual “no volverá
a salir la guerra del suelo alemán”. [N. del T.]
38 Resistentes muniqueses asesinados por los nazis. [N. de la
edición francesa] La prensa imperialista occidental no dudó
recientemente en arrojar la sombra de la calumnia sobre la RDA
insinuando que ésta ocultaba la heroica actuación de estos
hermanos. [N. del T.]
39 Hermann Axen (1916-1992): Dirigente del SED a distintos
niveles, diputado popular, dirigió el diario “Neues
Deutschland”, órgano del SED, en los años 1956-1966. [N. del
T.]
Gorbachov, Ustinov, Shebrikov, Rusakov y Grichenko
representaban a la dirección soviética.
Expresé claramente mi punto de vista: ese artículo era
calumnioso para la RDA. Todos los presentes se expresaron.
Gorbachov concluyó por la parte soviética. Explicó largamente
por qué esa visita no debía tener lugar. Respondí que no
podíamos decidir sobre eso inmediatamente. Esa decisión se
tomaría en Berlin. Los resultados de este encuentro son sin
embargo conocidos: la visita a la RFA se atrasó tres años.
Fui recibido amistosamente en Bonn en septiembre de 1987. Por
primera vez se oyó allí el himno nacional de la RDA. Se rindió
el conveniente homenaje a su bandera. Al contrario del
contenido de nuestras entrevistas privadas que se habían
desarrollado en un espíritu constructivo, los discursos
públicos de Kohl estuvieron trufados de conceptos agresivos.
Es sabido que respondí a esto en una recepción oficial
introduciendo en mi discurso el pasaje siguiente: “el
socialismo y el capitalismo son tan poco susceptibles de
mezclarse como el agua y el fuego”. No obstante, con la
perspectiva del tiempo, debo decir que las negociaciones se
desarrollaron con una voluntad cierta de obtener resultados
concretos. Fueron positivamente comentadas por los medios en
la RDA. Pero el contenido de las discusiones probó que los
discursos pronunciados en Moscú sobre la división de Alemania
en dos Estados habían encontrado cierto eco42.