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HONECKER

 

Notas del Carcel

 

“Moabiter Notizen”

 

Escritas en la prisión de Berlin-Moabit en 1992-93

Traducción al francés del Comité Honecker de Solidarité

Internationaliste

Digitalización realizada por su sección Rhône-Alpes

Traducción al castellano (del francés) de Iñaki Mendiguren

Garate

INDICE

Advertencias preliminares .........................        5

Desaparición de un amigo..........................        9

El año 1989....................................................     19

La campaña de venganza.............................     33

Kohl y las relaciones con Bonn..................      39

A propósito de la coexistencia pacífica ..        43

Sobre la RDA ..............................                       47

La RDA, sus realizaciones y su liquidación    61

La situación en la Alemania de hoy ........        67

 

Notas de la versión española se señalan como [N. del T].

 

                  

EL LIBRO

Encarcelado por el Gobierno Federal alemán, Erich Honecker puso Sobre el papel sus reflexiones acerca de la derrota del socialismo en su país. Se trata pues del análisis y el testimonio de uno de los principales actores del drama y                   además uno de los pocos dirigentes de los países socialistas que no renegó ni de su acción pasada ni de sus ideales comunistas. Este texto se extrae de una obra aparecida en Berlin en 1994 bajo el título “Moabiter Notizen”.

 

La traducción ha sido realizada con el objetivo político de proveer un documento utilizable al lector francófono, militante o curioso de la historia europea reciente. No hay duda de que algunos de los más de diez mil firmantes de la petición para liberar a Erich Honecker estarán interesados en                   conocer mejor al antiguo dirigente de la RDA.

 

EL AUTOR

Nació en 1912 en Sarre. Formación de curtidor. Dirigente de la                   Juventud Comunista de Alemania (KJVD) a la llegada del nazismo. Preso político de 1935 a 1945. Fundador en 1946 de la Juventud Libre Alemana (Freie Deutsche Jugend, FDJ) que dirige durante 10 años. Miembro del Buró                   Político del SED (Sozialistische Einheitspartei Deutschlands, Partido Socialista Unificado de Alemania) a partir de 1958, Secretario General en 1971. Jefe de Estado de la RDA tras la muerte de Walter Ulbricht (1973), “dimite” en Octubre de 1989, se refugia en la Unión Soviética, es entregado por Yeltsin en                   verano de 1992 a la justicia de Kohl. El 3 de diciembre de 1992 pronuncia ante sus jueces una declaración refutando las acusaciones de complicidad en asesinato de las que es objeto y mostrando el carácter político del proceso. Liberado un mes más tarde, muere en Santiago de Chile en mayo de 1994 [donde había sido acogido por los comunistas chilenos agradecidos a                   la RDA por su apoyo político y material frente a Pinochet. (N. del T.].

 

      

Es autor, entre otras cosas, de unas memorias (“Aus meinem                   Leben”), inéditas en francés. El discurso de 1992, por el contrario, ha sido publicado por el Comité Honecker de Solidarité Internationaliste.

 

* NOTA A ESTA TRADUCCIÓN

  Realizamos esta traducción con los mismos objetivos con los que se realizó la traducción francesa aunque referidos al lector en castellano. Las memorias de Erich Honecker tampoco  existen en este idioma, pero sí en inglés.                  Ha sido importante para muchas de las notas biográficas el                 “Biographisches Handbuch der SBZ/DDR” en la “Enzyklopädie der                   DDR. Personen, Institutionen und Strukturen in Politik, Wirtschaft, Justiz, Wissenschaft und Kultur” (Digitale Bibliothek, Band 32, DirectMedia, Berlin, 2000) editada por Gabriele Baumgartner y Dieter Hebig. También se han utilizado otras diversas fuentes.

 

              

 ADVERTENCIAS PRELIMINARES

 Un movimiento interior me empuja a poner sobre el papel  ciertas cosas que aún recuerdo bien. Deseo también poner por escrito una serie de cuestiones que me agitan profundamente y hacer conocer mis opiniones sobre algunos acontecimientos concretos. No sé lo que haré con estas notas. Quizá un día                   pueda acomodarlas a las exigencias de la prosa… Escribo estas                  líneas en Moabit, en esta prisión que todavía conozco bien. La                  frecuenté en la época del nazismo, al igual que muchos comunistas, socialdemócratas y otros antifascistas. Desde 1933, jugó un papel muy particular en la represión a los adversarios del imperialismo alemán. Estas líneas serán quizá publicadas un día. Están destinadas a aquellos que quieren                   analizar seriamente el pasado. Todo lo contrario de los pretendidos “maestros de la historia”.1 Estos últimos sólo tienen un objetivo: cubrir de barro el                   socialismo y retardar cuanto sea posible el inevitable hundimiento del capitalismo.

 

No haré ninguna concesión a las ideologías y la “moral” que                  defienden la sociedad capitalista de la explotación. Los veinte millones de parados que la economía de libre mercado ha lanzado a la calle no lo permitirían. Esta situación ¿tiene salida? El socialismo era un orden social justo. Habíamos trazado sus grandes líneas y queríamos ir más lejos. Lo hemos perdido con el hundimiento de la RDA.

 

Se cantan los parabienes del capitalismo. Eso se paga bien hoy en día y no es sólo cosa de los políticos burgueses y los  periodistas de derecha. Pese a ello nadie puede seriamente negar que la situación se ha vuelto extraordinariamente difícil para millones de obreros y empleados, científicos y                   artistas, aprueben o no estos la economía de mercado. Las                   inquietudes existenciales son generalizadas.Esto no puede                  continuar sí y no lo hará… Pero el capitalismo no abrirá el  camino a un mundo sin paro y miseria.

 

Lo he expresado ya varias veces y querría repetirlo otra vez: los acontecimientos que se produjeron en la RDA desde mi dimisión me han afectado en lo más profundo. Me afectó duramente el hundimiento de la RDA. Pero al igual que muchos compañeros probados, no he perdido por ello la fe en el socialismo. Se trata de la única alternativa para una sociedad                  humana y justa. Desde que el capitalismo existe, los comunistas pertenecen al campo de los perseguidos en esta tierra pero no al campo de los que no tienen futuro. Lo que realizamos para hacer vivir el socialismo sobre suelo alemán                   no se hizo en vano. Trabajamos con los partidos cristianodemócratas y liberales del Este, de los que diversos responsables se precipitaron rápidamente hacia las nuevas carteras ministeriales tras 1989. Actuamos durante cuarenta  años en difíciles condiciones. Lo que se realizó jugará un                   papel en el futuro. Pienso en las relaciones de producción                   socialistas que ofrecían a todos un trabajo, una seguridad social digna de tal nombre, alojamientos a precios asequibles, fueran o no de cemento, guarderías, escuelas infantiles, clubes de jóvenes y una vida cultural y espiritual de alto nivel. Existirá una sociedad que ofrecerá perspectivas que valoricen la existencia de todos: obreros y campesinos, científicos,                   técnicos, enseñantes, artistas, mujeres, jóvenes y ancianos. El capitalismo ha llegado a sus límites. Se le califica de “economía de

 

1 La problemática de la “maestría (dominio) de la historia”                 (Bewältigung der Geschichte) ocupa un lugar importante en el                   debate político-intelectual en Alemania. Declarados o camuflados, son numerosos los revisionistas en las universidades y las salas de redacción alemanas. No dudan en este tipo de debate, en difundir ideas que banalizan el                   periodo nazi. Son en efecto incapaces, debido a su papel durante el nazismo, de presentar a los jóvenes una visión reconfortante de la historia nacional.

 

 

                  

mercado” porque se tiene vergüenza de su verdadera naturaleza. Su desaparición sigue siendo segura pese a las derrotas que hemos sufrido y los errores e insuficiencias que habríamos podido evitar… también pese a todas las traiciones de individuos cuya duplicidad ha sobrepasado todos los límites.

 

El mundo se ha vuelto completamente caótico y desorientado

                  desde que el socialismo desapareció del suelo europeo.

                  Autoproclamándose gendarmes del mundo, los Estados Unidos

                  actúan a su gusto e imponen, aquí y allá, el “nuevo orden

                  mundial” a golpe de bombas y misiles. Aunque hayan surgido de

                  la nada numerosos “teóricos” que se reclaman de un marxismo

                  renovado, aunque se hayan esforzado en hurtar el corazón mismo

                  de la teoría marxista o en refutarla enteramente, los hechos

                  permanecen tozudos. Hay leyes objetivas que deciden la

                  evolución de las sociedades humanas. El capitalismo presenta

                  una contradicción fundamental: la que opone el carácter social

                  del trabajo y el carácter privado de la apropiación. Esta

                  contradicción permanece pese a la capacidad del sistema

                  capitalista de cambiar notablemente de apariencia en el curso

                  de su desarrollo.

 

                  Sólo cuando se supere esta contradicción, cuando ya no sea el

                  beneficio el que dirija el mundo, se crearán para cada

                  individuo las condiciones de una vida verdaderamente humana.

                  Se habla mucho de la “autorrealización” de cada uno. Ello no

                  puede consistir evidentemente en la perspectiva de una

                  situación en la que, debido a la utilización creciente y los

                  progresos constantes de las tecnologías punteras, sólo del 10

                  % al 20 % de la población tenga un trabajo. Una sociedad nueva

                  deberá encontrar a cada uno un sitio. Teniendo en cuenta todas

                  esas evoluciones tecnológicas, pero también otras

                  limitaciones. Esto significa en primer lugar un trabajo para

                  cada uno. El capitalismo es incapaz de eso, es hoy más

                  evidente que nunca. La misma carrera por los beneficios fija

                  los límites del sistema capitalista. Existen pues razones

                  sociales profundas y determinantes para que se abra el camino

                  de una sociedad alternativa. Ésta será de naturaleza

                  socialista, sean cuales sean las especificidades de su

                  estructura y las modalidades de su organización concreta.

                  Es por eso que, desde un punto de vista histórico, mi juicio

                  no es tan pesimista como aquel, comprensible, de la mayoría de

                  los que fueron cogidos por sorpresa por el “cambio”2 de 1989.

                  La cuestión social seguirá en el futuro en el centro de las

                  controversias públicas en todos los países capitalistas.

                  Algunos consagraron sus fuerzas a la realización de ese famoso

                  “cambio” contrarrevolucionario. Creen aún hoy o por lo menos

                  lo afirman, que actuaban para que las cosas fuesen mejor en la

                  RDA.

                  Hoy estas personas deben enfrentarse a amargas realidades.

                  Todos nosotros queríamos un socialismo que fuese aún mejor. Lo

                  que se había alcanzado nunca nos bastó. Todos estos pequeños

                  “reformadores” no lograron sino entregar el socialismo a sus

                  enemigos porque prestaron oídos al gran “reformador”: en 6

                  años, éste logró desarmar al PCUS, del que era Secretario

                  General, y llevar a la URSS a la aniquilación.

                  La RDA fue sacrificada en el altar de la “Casa Común Europea”

                  por la cual Gorbachov luchaba con tanto ahínco. Fue el hecho

                  más doloroso de mi existencia así como de la de numerosos

                  camaradas. Estamos obligados hoy a reconocer que esto fue

                  facilitado por nuestra actitud habitual ante Moscú, hecha ante

                  todo de disciplina y respeto de la tradición. Ocurría lo mismo

                  con aquellos que ya no tenían la voluntad de defender el

                  socialismo. Y todo ello no fue finalmente posible sino porque

                  corrientes enteras de

                  2 Se llamó “Cambio” o “Giro” (Wende) precisamente al proceso

                  de hundimiento de la RDA durante 1989. [N. del T.]

 

                  

                  nuestro Partido contribuyeron objetivamente a la eliminación

                  del socialismo. Había entre ellos algunos traidores

                  conscientes y declarados que se vanaglorian hoy de haber

                  utilizado durante años sus contactos oficiales con la RFA para

                  allanar el camino que llevaba a la anexión de la RDA.

                  LA DESAPARICION DE UN AMIGO

                  La desaparición de la RDA estaba incluida en el hundimiento de

                  la comunidad de los Estados socialistas. Ésta se desarrolló en

                  un contexto de cambios radicales de la política internacional.

                  Ya no hay ninguna duda sobre esto desde que se actualizaron,

                  sin duda parcialmente, los mapas en Washington, Bonn y Moscú.

                  Primeramente, la dirección del Partido y el Estado soviéticos

                  introdujo los conceptos de Perestroika y Glasnost que

                  precedieron a estos cambios. Este “nuevo pensamiento” ignoraba

                  la lucha de clases y la oposición Este-Oeste que resultaba sin

                  embargo de contradicciones objetivas. Aún más: el adversario

                  de ayer, que había amenazado a la Unión Soviética de muerte

                  militar, se convirtió de pronto en amigo. Todo esto no tuvo

                  lugar pacíficamente. Le siguió un profundo estremecimiento en

                  todo el mundo. Sólo el esfuerzo común de fuerzas presentes en

                  Moscú, Washington y Bonn permitió estas profundas

                  transformaciones de la situación mundial. Esto quedó cada vez

                  más claro con el paso del tiempo. La puesta en movimiento de

                  estas fuerzas destruyó el equilibrio de fuerzas políticas y

                  militares en vigor hasta entonces.

                  La cuestión del reemplazo de Erich Honecker por un hombre de

                  la Perestroika como Modrow3 no jugó en todo esto más que un

                  papel secundario. Fue sin embargo largamente discutida en

                  Moscú. Se sabe hoy gracias a las revelaciones de J.

                  Kwizinski4. Los dirigentes políticos americanos aspiraban

                  desde hacía años a hacer evolucionar la situación en el

                  sentido de lo que es hoy. Utilizaron la oportunidad que se les

                  brindaba.

                  Una puesta en escena bien diseñada permitió lograr el objetivo

                  que se habían fijado, sin hacer de ello ningún misterio, los

                  centros imperialistas norteamericanos, alemanes occidentales y

                  de otros grandes países capitalistas: el cambio de sistema en

                  el Este. La URSS jugó un papel central en ese proceso.

                  Gorbachov, Yakovlev5 y Shevarnadze6 consideraban el informe

                  político al XXVII Congreso del PCUS como una empresa decidida

                  de demolición del sistema. Esto es hoy un hecho reconocido

                  aunque ellos se negasen a reconocerlo en su momento. Desde

                  1987 / 88, los observadores atentos de la realidad soviética

                  podían comprender a dónde querían llegar. Ahora que han pasado

                  los años, está más claro que nunca que la muerte de Konstantin

                  Chernenko7 daba también la puntilla a la Unión Soviética. El

                  nuevo grupo dirigente llegado a la cúspide del Estado y del

                  partido soviético en torno a Gorbachov, Shevarnadze, Yakovlev

                  y Yeltsin tenía ya su objetivo a la vista: “cambiar el

                  3 Hans Modrow (n. 1928): Miembro del Comité Central del SED,

                  Primer Secretario del SED en Dresde, partidario de la “Reforma

                  del sistema socialista” y de la Perestroika. [N. del T.]

                  4 Juli (Yuri) Kwizinski: Adjunto del Ministro de Asuntos

                  Exteriores de la URSS, Embajador de la URSS en la RFA en 1990.

                  [N. del T.]

                  5 Alexander Yakovlev (n. 1923): Formado en la Universidad de

                  Columbia (EEUU). Desde 1966 hasta entrada la década de los

                  setenta dirigió la publicación Komunist que editaba el PCUS.

                  En 1982 pasó a encabezar el Instituto de Economía Mundial y

                  Relaciones Internacionales de la Academia de Ciencias de la

                  URSS. Desde aquí se encargó de diseñar el proyecto de la

                  Perestroika. En 1990 se retiró definitivamente de la política.

                  [N. del T.]

                  6 Eduard Shevarnadze (n. 1928): Ministro de Asuntos Exteriores

                  de la URSS (1985-1990). [N. del T.]

                  7 Konstantin Chernenko (1911-1985): Primer Ministro de la URSS

                  entre febrero de 1984 y marzo de 1985. [N. del T.]

 

                  

                  sistema”. Es algo que podemos reconocer hoy con fundamento.

                  Estaban dispuestos a sacrificar a los aliados de la Unión

                  Soviética para ello. El hecho de que los primeros pasos en

                  esta dirección se dieran usando el nombre de Lenin, fundador

                  del poder de los soviets, no cambia nada. Shevarnadze escribe

                  en sus memorias que había convenido con Gorbachov, ya en otoño

                  de 1984, durante un paseo a la orilla del Mar Negro, que era

                  necesario cambiar todo el sistema. La llave que abría la

                  puerta en esta dirección se forjó durante el año 1985.

                  Se emprendieron cambios tanto en política interior como

                  exterior. En este último dominio, las nuevas orientaciones se

                  manifestaron por primera vez cuando un proyecto de circular

                  elaborado por el aparato del Comité Central del PCUS fue

                  abruptamente transformado por los nuevos dirigentes. Estos

                  exigían un enfoque “más global”. Es decir que se contemplase

                  concretamente una cooperación más estrecha con los Estados

                  Unidos.

                  Gorbachov en persona me presentó esto como un paso decisivo

                  que “rompía con la obstinación que predominaba hasta entonces

                  en política exterior”.

                  Esta línea condujo directamente a la célebre declaración de

                  Ginebra. Se recordará que en el curso de este encuentro entre

                  Reagan y Gorbachov, las dos partes se pusieron de acuerdo para

                  llamar a un mundo sin armas atómicas. Este objetivo tenía sin

                  duda una gran significación política. Para alcanzarlo, se

                  debía tener en cuenta que la URSS socialista y los EEUU

                  imperialistas tenían en sus manos el equilibrio militar del

                  mundo entero.

                  Esta declaración fue considerada como un gran éxito de

                  Gorbachov. Pero, ¿qué fue de estas bellas intenciones? ¿Está

                  el mundo un solo paso más cerca de este objetivo? ¿Se mueve

                  algo en este sentido entre los americanos convertidos en

                  gendarmes del mundo? Cuando se lee lo que Gorbachov y

                  Shevarnadze han publicado sobre estas “entrevistas en

                  Washington”, se llega a la conclusión de que toda la evolución

                  que se ha producido había sido programada de antemano desde el

                  inicio de la Perestroika. Los acuerdos aún en vigor en 1989-90

                  entre la URSS y sus aliados ya no jugaron ningún papel durante

                  las negociaciones con los EEUU y la RFA. Hubo un acuerdo única

                  y exclusivamente entre la dirección soviética y estos dos

                  Estados imperialistas. Habiendo pasado de una política de

                  coexistencia pacífica de Estados con diferente orden social, a

                  una política global en la que la oposición entre sistemas

                  sociales ya no jugaba ningún papel, la política exterior

                  soviética llegó a aceptar hacia el último periodo, que los

                  territorios sometidos a la OTAN se extendiesen hasta la

                  frontera Oder-Neisse, Esto correspondía totalmente a los

                  planes americanos. Sin embargo, hasta el otoño de 1989, la

                  dirección soviética, cuando mantenía reuniones con la RDA,

                  consideraba a ésta su aliado estratégico en el centro de

                  Europa. Los acontecimientos mostraron que esta última

                  afirmación no tenía como fin el mantenimiento de las alianzas

                  existentes, sino solamente el fijar un precio para poder

                  vender la RDA en condiciones interesantes. Puesto que los

                  planes de los servicios secretos americanos, alemanes

                  occidentales y rusos han sido revelados a plena luz del día,

                  ya no hay ninguna duda hoy de que el presidente Bush tenía en

                  sus manos una carta maestra para conseguir destruir la Unión

                  Soviética: la actitud de la propia dirección soviética. Al

                  mismo tiempo que transformaba radicalmente su política

                  exterior, la Unión Soviética introdujo medidas destinadas a

                  acelerar el desarrollo económico y social. Pero fue lo

                  contrario lo que se produjo: la situación económica y social

                  no mejoró, sino que empeoró. La autogestión de las empresas,

                  destruyendo la planificación centralizada y poniendo fin al

                  centralismo democrático, hizo descarrilar la economía.

                  Los conceptos de Perestroika y Glasnost se convirtieron para

                  un número creciente de ciudadanos soviéticos en sinónimos de

                  deterioro de la vida cotidiana. Las ideas enunciadas en el

                  libro de Gorbachov “La Perestroika y la Glasnost para nosotros

                  y para el mundo entero” tuvieron un efecto diferente del que

                  muchos esperaban en su día. Trajeron el debilitamiento de la

                  Unión Soviética, de los principios de funcionamiento y de

                  disciplina en la sociedad y el Estado, y estos fenómenos no

                  han dañado en absoluto al capitalismo: aún es difícil apreciar

                  las consecuencias de la desaparición de la Unión Soviética en

                  toda su amplitud. Nuevas perspectivas de expansión y

                  maximización de beneficios se abren desde luego para los

                  capitalistas. Para la humanidad se anuncia por el contrario un

                  periodo de incertidumbre, de guerras, de desarrollo del paro,

                  emigración del Este al Oeste y muchas cosas más.

                  ¿Tuvo la Perestroika consecuencias en la Unión Soviética?

                  Quien lo dude puede dirigirse a las actas de los debates

                  habidos entre el CC del PCUS y los secretarios de las

                  Repúblicas, Regiones y Distritos el 18 de julio de 1989, en la

                  sede del Comité Central. Numerosos oradores exigieron entonces

                  dirigirse a los comunistas y a la clase obrera para que se

                  comprometiesen de manera decidida a proteger y defender el

                  socialismo.

                  El ex ministro Rizhkov hizo saber en esa ocasión que el

                  Partido y el Estado se encontraban en una situación

                  extraordinariamente catastrófica. Se lanzaban tales

                  acusaciones contra el Partido y el Estado tanto en el país

                  como en el extranjero que estos habían perdido prácticamente

                  toda confianza a los ojos del pueblo. Los hechos que eran

                  previsibles entonces mostraban que las cosas se harían

                  difícilmente controlables en un contexto donde el Partido

                  había perdido su influencia en los hechos. Explicó que la

                  acción de los comités y las organizaciones de base del Partido

                  era muchas veces denigrada públicamente.

                  El representante del Partido Comunista de Ukrania mostró que

                  las críticas destructivas y los ataques violentos contra el

                  Partido se hacían cada vez más frecuentes. Otro interviniente

                  subrayó que los años transcurridos desde Octubre de 1917 eran

                  presentados por numerosos medios como los más terribles de la

                  historia. A pretexto de buscar nuevas formas y métodos de

                  trabajo se exigía muchas veces arrojar por la borda todo lo

                  que el Partido había realizado hasta entonces. En tal

                  situación, importaba restaurar sin demora la autoridad del

                  Partido. Otro orador aún opinaba que la situación había

                  llegado a ser tal que en cada dominio: economía, ideología,

                  instituciones… todo convergía en un punto culminante de

                  contradicciones. Las reestructuraciones aceleradas habían

                  provocado tal hundimiento de la economía que la corriente de

                  mítines y manifestaciones se transformaba rápidamente en una

                  ola de huelgas. Los acontecimientos del último periodo

                  mostraban claramente, como explicaba un representante de la

                  organización moscovita del Partido, que muchos comités del

                  Partido ya no controlaban la situación.

                  Lo cual se expresaba por el hecho de que la consigna: “todo el

                  poder a los soviets” era reemplazada por la de: “soviets sin

                  comunistas”. Todo esto muestra que en ese punto de la

                  historia, la disgregación de los soviets estaba ya sumamente

                  avanzada. La consigna de Gorbachov: “todo el poder a los

                  soviets”, tuvo como consecuencia el apartar a los comunistas

                  fuera de la acción gubernamental. Los documentos disponibles

                  muestran claramente que, desde hacía varios años, el trabajo

                  disciplinado había dejado su sitio a las manifestaciones y

                  huelgas que tenían muchas veces por objetivo el reducir la

                  influencia del centro y reemplazarla por la autogestión. Los

                  lazos que existían entre las empresas fueron interrumpidos. Se

                  hizo de pronto imposible procurarse numerosos productos

                  indispensables para la vida cotidiana como jabón en

                  polvo, sal… La acción de la mafia le dio u