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HONECKER

 

Notas del Carcel

 

“Moabiter Notizen”

 

Escritas en la prisión de Berlin-Moabit en 1992-93

Traducción al francés del Comité Honecker de Solidarité

Internationaliste

Digitalización realizada por su sección Rhône-Alpes

Traducción al castellano (del francés) de Iñaki Mendiguren

Garate

INDICE

Advertencias preliminares .........................        5

Desaparición de un amigo..........................        9

El año 1989....................................................     19

La campaña de venganza.............................     33

Kohl y las relaciones con Bonn..................      39

A propósito de la coexistencia pacífica ..        43

Sobre la RDA ..............................                       47

La RDA, sus realizaciones y su liquidación    61

La situación en la Alemania de hoy ........        67

 

Notas de la versión española se señalan como [N. del T].

 

                  

EL LIBRO

Encarcelado por el Gobierno Federal alemán, Erich Honecker puso Sobre el papel sus reflexiones acerca de la derrota del socialismo en su país. Se trata pues del análisis y el testimonio de uno de los principales actores del drama y                   además uno de los pocos dirigentes de los países socialistas que no renegó ni de su acción pasada ni de sus ideales comunistas. Este texto se extrae de una obra aparecida en Berlin en 1994 bajo el título “Moabiter Notizen”.

 

La traducción ha sido realizada con el objetivo político de proveer un documento utilizable al lector francófono, militante o curioso de la historia europea reciente. No hay duda de que algunos de los más de diez mil firmantes de la petición para liberar a Erich Honecker estarán interesados en                   conocer mejor al antiguo dirigente de la RDA.

 

EL AUTOR

Nació en 1912 en Sarre. Formación de curtidor. Dirigente de la                   Juventud Comunista de Alemania (KJVD) a la llegada del nazismo. Preso político de 1935 a 1945. Fundador en 1946 de la Juventud Libre Alemana (Freie Deutsche Jugend, FDJ) que dirige durante 10 años. Miembro del Buró                   Político del SED (Sozialistische Einheitspartei Deutschlands, Partido Socialista Unificado de Alemania) a partir de 1958, Secretario General en 1971. Jefe de Estado de la RDA tras la muerte de Walter Ulbricht (1973), “dimite” en Octubre de 1989, se refugia en la Unión Soviética, es entregado por Yeltsin en                   verano de 1992 a la justicia de Kohl. El 3 de diciembre de 1992 pronuncia ante sus jueces una declaración refutando las acusaciones de complicidad en asesinato de las que es objeto y mostrando el carácter político del proceso. Liberado un mes más tarde, muere en Santiago de Chile en mayo de 1994 [donde había sido acogido por los comunistas chilenos agradecidos a                   la RDA por su apoyo político y material frente a Pinochet. (N. del T.].

 

      

Es autor, entre otras cosas, de unas memorias (“Aus meinem                   Leben”), inéditas en francés. El discurso de 1992, por el contrario, ha sido publicado por el Comité Honecker de Solidarité Internationaliste.

 

* NOTA A ESTA TRADUCCIÓN

  Realizamos esta traducción con los mismos objetivos con los que se realizó la traducción francesa aunque referidos al lector en castellano. Las memorias de Erich Honecker tampoco  existen en este idioma, pero sí en inglés.                  Ha sido importante para muchas de las notas biográficas el                 “Biographisches Handbuch der SBZ/DDR” en la “Enzyklopädie der                   DDR. Personen, Institutionen und Strukturen in Politik, Wirtschaft, Justiz, Wissenschaft und Kultur” (Digitale Bibliothek, Band 32, DirectMedia, Berlin, 2000) editada por Gabriele Baumgartner y Dieter Hebig. También se han utilizado otras diversas fuentes.

 

              

 ADVERTENCIAS PRELIMINARES

 Un movimiento interior me empuja a poner sobre el papel  ciertas cosas que aún recuerdo bien. Deseo también poner por escrito una serie de cuestiones que me agitan profundamente y hacer conocer mis opiniones sobre algunos acontecimientos concretos. No sé lo que haré con estas notas. Quizá un día                   pueda acomodarlas a las exigencias de la prosa… Escribo estas                  líneas en Moabit, en esta prisión que todavía conozco bien. La                  frecuenté en la época del nazismo, al igual que muchos comunistas, socialdemócratas y otros antifascistas. Desde 1933, jugó un papel muy particular en la represión a los adversarios del imperialismo alemán. Estas líneas serán quizá publicadas un día. Están destinadas a aquellos que quieren                   analizar seriamente el pasado. Todo lo contrario de los pretendidos “maestros de la historia”.1 Estos últimos sólo tienen un objetivo: cubrir de barro el                   socialismo y retardar cuanto sea posible el inevitable hundimiento del capitalismo.

 

No haré ninguna concesión a las ideologías y la “moral” que                  defienden la sociedad capitalista de la explotación. Los veinte millones de parados que la economía de libre mercado ha lanzado a la calle no lo permitirían. Esta situación ¿tiene salida? El socialismo era un orden social justo. Habíamos trazado sus grandes líneas y queríamos ir más lejos. Lo hemos perdido con el hundimiento de la RDA.

 

Se cantan los parabienes del capitalismo. Eso se paga bien hoy en día y no es sólo cosa de los políticos burgueses y los  periodistas de derecha. Pese a ello nadie puede seriamente negar que la situación se ha vuelto extraordinariamente difícil para millones de obreros y empleados, científicos y                   artistas, aprueben o no estos la economía de mercado. Las                   inquietudes existenciales son generalizadas.Esto no puede                  continuar sí y no lo hará… Pero el capitalismo no abrirá el  camino a un mundo sin paro y miseria.

 

Lo he expresado ya varias veces y querría repetirlo otra vez: los acontecimientos que se produjeron en la RDA desde mi dimisión me han afectado en lo más profundo. Me afectó duramente el hundimiento de la RDA. Pero al igual que muchos compañeros probados, no he perdido por ello la fe en el socialismo. Se trata de la única alternativa para una sociedad                  humana y justa. Desde que el capitalismo existe, los comunistas pertenecen al campo de los perseguidos en esta tierra pero no al campo de los que no tienen futuro. Lo que realizamos para hacer vivir el socialismo sobre suelo alemán                   no se hizo en vano. Trabajamos con los partidos cristianodemócratas y liberales del Este, de los que diversos responsables se precipitaron rápidamente hacia las nuevas carteras ministeriales tras 1989. Actuamos durante cuarenta  años en difíciles condiciones. Lo que se realizó jugará un                   papel en el futuro. Pienso en las relaciones de producción                   socialistas que ofrecían a todos un trabajo, una seguridad social digna de tal nombre, alojamientos a precios asequibles, fueran o no de cemento, guarderías, escuelas infantiles, clubes de jóvenes y una vida cultural y espiritual de alto nivel. Existirá una sociedad que ofrecerá perspectivas que valoricen la existencia de todos: obreros y campesinos, científicos,                   técnicos, enseñantes, artistas, mujeres, jóvenes y ancianos. El capitalismo ha llegado a sus límites. Se le califica de “economía de

 

1 La problemática de la “maestría (dominio) de la historia”                 (Bewältigung der Geschichte) ocupa un lugar importante en el                   debate político-intelectual en Alemania. Declarados o camuflados, son numerosos los revisionistas en las universidades y las salas de redacción alemanas. No dudan en este tipo de debate, en difundir ideas que banalizan el                   periodo nazi. Son en efecto incapaces, debido a su papel durante el nazismo, de presentar a los jóvenes una visión reconfortante de la historia nacional.

 

 

                  

mercado” porque se tiene vergüenza de su verdadera naturaleza. Su desaparición sigue siendo segura pese a las derrotas que hemos sufrido y los errores e insuficiencias que habríamos podido evitar… también pese a todas las traiciones de individuos cuya duplicidad ha sobrepasado todos los límites.

 

El mundo se ha vuelto completamente caótico y desorientado

                  desde que el socialismo desapareció del suelo europeo.

                  Autoproclamándose gendarmes del mundo, los Estados Unidos

                  actúan a su gusto e imponen, aquí y allá, el “nuevo orden

                  mundial” a golpe de bombas y misiles. Aunque hayan surgido de

                  la nada numerosos “teóricos” que se reclaman de un marxismo

                  renovado, aunque se hayan esforzado en hurtar el corazón mismo

                  de la teoría marxista o en refutarla enteramente, los hechos

                  permanecen tozudos. Hay leyes objetivas que deciden la

                  evolución de las sociedades humanas. El capitalismo presenta

                  una contradicción fundamental: la que opone el carácter social

                  del trabajo y el carácter privado de la apropiación. Esta

                  contradicción permanece pese a la capacidad del sistema

                  capitalista de cambiar notablemente de apariencia en el curso

                  de su desarrollo.

 

                  Sólo cuando se supere esta contradicción, cuando ya no sea el

                  beneficio el que dirija el mundo, se crearán para cada

                  individuo las condiciones de una vida verdaderamente humana.

                  Se habla mucho de la “autorrealización” de cada uno. Ello no

                  puede consistir evidentemente en la perspectiva de una

                  situación en la que, debido a la utilización creciente y los

                  progresos constantes de las tecnologías punteras, sólo del 10

                  % al 20 % de la población tenga un trabajo. Una sociedad nueva

                  deberá encontrar a cada uno un sitio. Teniendo en cuenta todas

                  esas evoluciones tecnológicas, pero también otras

                  limitaciones. Esto significa en primer lugar un trabajo para

                  cada uno. El capitalismo es incapaz de eso, es hoy más

                  evidente que nunca. La misma carrera por los beneficios fija

                  los límites del sistema capitalista. Existen pues razones

                  sociales profundas y determinantes para que se abra el camino

                  de una sociedad alternativa. Ésta será de naturaleza

                  socialista, sean cuales sean las especificidades de su

                  estructura y las modalidades de su organización concreta.

                  Es por eso que, desde un punto de vista histórico, mi juicio

                  no es tan pesimista como aquel, comprensible, de la mayoría de

                  los que fueron cogidos por sorpresa por el “cambio”2 de 1989.

                  La cuestión social seguirá en el futuro en el centro de las

                  controversias públicas en todos los países capitalistas.

                  Algunos consagraron sus fuerzas a la realización de ese famoso

                  “cambio” contrarrevolucionario. Creen aún hoy o por lo menos

                  lo afirman, que actuaban para que las cosas fuesen mejor en la

                  RDA.

                  Hoy estas personas deben enfrentarse a amargas realidades.

                  Todos nosotros queríamos un socialismo que fuese aún mejor. Lo

                  que se había alcanzado nunca nos bastó. Todos estos pequeños

                  “reformadores” no lograron sino entregar el socialismo a sus

                  enemigos porque prestaron oídos al gran “reformador”: en 6

                  años, éste logró desarmar al PCUS, del que era Secretario

                  General, y llevar a la URSS a la aniquilación.

                  La RDA fue sacrificada en el altar de la “Casa Común Europea”

                  por la cual Gorbachov luchaba con tanto ahínco. Fue el hecho

                  más doloroso de mi existencia así como de la de numerosos

                  camaradas. Estamos obligados hoy a reconocer que esto fue

                  facilitado por nuestra actitud habitual ante Moscú, hecha ante

                  todo de disciplina y respeto de la tradición. Ocurría lo mismo

                  con aquellos que ya no tenían la voluntad de defender el

                  socialismo. Y todo ello no fue finalmente posible sino porque

                  corrientes enteras de

                  2 Se llamó “Cambio” o “Giro” (Wende) precisamente al proceso

                  de hundimiento de la RDA durante 1989. [N. del T.]

 

                  

                  nuestro Partido contribuyeron objetivamente a la eliminación

                  del socialismo. Había entre ellos algunos traidores

                  conscientes y declarados que se vanaglorian hoy de haber

                  utilizado durante años sus contactos oficiales con la RFA para

                  allanar el camino que llevaba a la anexión de la RDA.

                  LA DESAPARICION DE UN AMIGO

                  La desaparición de la RDA estaba incluida en el hundimiento de

                  la comunidad de los Estados socialistas. Ésta se desarrolló en

                  un contexto de cambios radicales de la política internacional.

                  Ya no hay ninguna duda sobre esto desde que se actualizaron,

                  sin duda parcialmente, los mapas en Washington, Bonn y Moscú.

                  Primeramente, la dirección del Partido y el Estado soviéticos

                  introdujo los conceptos de Perestroika y Glasnost que

                  precedieron a estos cambios. Este “nuevo pensamiento” ignoraba

                  la lucha de clases y la oposición Este-Oeste que resultaba sin

                  embargo de contradicciones objetivas. Aún más: el adversario

                  de ayer, que había amenazado a la Unión Soviética de muerte

                  militar, se convirtió de pronto en amigo. Todo esto no tuvo

                  lugar pacíficamente. Le siguió un profundo estremecimiento en

                  todo el mundo. Sólo el esfuerzo común de fuerzas presentes en

                  Moscú, Washington y Bonn permitió estas profundas

                  transformaciones de la situación mundial. Esto quedó cada vez

                  más claro con el paso del tiempo. La puesta en movimiento de

                  estas fuerzas destruyó el equilibrio de fuerzas políticas y

                  militares en vigor hasta entonces.

                  La cuestión del reemplazo de Erich Honecker por un hombre de

                  la Perestroika como Modrow3 no jugó en todo esto más que un

                  papel secundario. Fue sin embargo largamente discutida en

                  Moscú. Se sabe hoy gracias a las revelaciones de J.

                  Kwizinski4. Los dirigentes políticos americanos aspiraban

                  desde hacía años a hacer evolucionar la situación en el

                  sentido de lo que es hoy. Utilizaron la oportunidad que se les

                  brindaba.

                  Una puesta en escena bien diseñada permitió lograr el objetivo

                  que se habían fijado, sin hacer de ello ningún misterio, los

                  centros imperialistas norteamericanos, alemanes occidentales y

                  de otros grandes países capitalistas: el cambio de sistema en

                  el Este. La URSS jugó un papel central en ese proceso.

                  Gorbachov, Yakovlev5 y Shevarnadze6 consideraban el informe

                  político al XXVII Congreso del PCUS como una empresa decidida

                  de demolición del sistema. Esto es hoy un hecho reconocido

                  aunque ellos se negasen a reconocerlo en su momento. Desde

                  1987 / 88, los observadores atentos de la realidad soviética

                  podían comprender a dónde querían llegar. Ahora que han pasado

                  los años, está más claro que nunca que la muerte de Konstantin

                  Chernenko7 daba también la puntilla a la Unión Soviética. El

                  nuevo grupo dirigente llegado a la cúspide del Estado y del

                  partido soviético en torno a Gorbachov, Shevarnadze, Yakovlev

                  y Yeltsin tenía ya su objetivo a la vista: “cambiar el

                  3 Hans Modrow (n. 1928): Miembro del Comité Central del SED,

                  Primer Secretario del SED en Dresde, partidario de la “Reforma

                  del sistema socialista” y de la Perestroika. [N. del T.]

                  4 Juli (Yuri) Kwizinski: Adjunto del Ministro de Asuntos

                  Exteriores de la URSS, Embajador de la URSS en la RFA en 1990.

                  [N. del T.]

                  5 Alexander Yakovlev (n. 1923): Formado en la Universidad de

                  Columbia (EEUU). Desde 1966 hasta entrada la década de los

                  setenta dirigió la publicación Komunist que editaba el PCUS.

                  En 1982 pasó a encabezar el Instituto de Economía Mundial y

                  Relaciones Internacionales de la Academia de Ciencias de la

                  URSS. Desde aquí se encargó de diseñar el proyecto de la

                  Perestroika. En 1990 se retiró definitivamente de la política.

                  [N. del T.]

                  6 Eduard Shevarnadze (n. 1928): Ministro de Asuntos Exteriores

                  de la URSS (1985-1990). [N. del T.]

                  7 Konstantin Chernenko (1911-1985): Primer Ministro de la URSS

                  entre febrero de 1984 y marzo de 1985. [N. del T.]

 

                  

                  sistema”. Es algo que podemos reconocer hoy con fundamento.

                  Estaban dispuestos a sacrificar a los aliados de la Unión

                  Soviética para ello. El hecho de que los primeros pasos en

                  esta dirección se dieran usando el nombre de Lenin, fundador

                  del poder de los soviets, no cambia nada. Shevarnadze escribe

                  en sus memorias que había convenido con Gorbachov, ya en otoño

                  de 1984, durante un paseo a la orilla del Mar Negro, que era

                  necesario cambiar todo el sistema. La llave que abría la

                  puerta en esta dirección se forjó durante el año 1985.

                  Se emprendieron cambios tanto en política interior como

                  exterior. En este último dominio, las nuevas orientaciones se

                  manifestaron por primera vez cuando un proyecto de circular

                  elaborado por el aparato del Comité Central del PCUS fue

                  abruptamente transformado por los nuevos dirigentes. Estos

                  exigían un enfoque “más global”. Es decir que se contemplase

                  concretamente una cooperación más estrecha con los Estados

                  Unidos.

                  Gorbachov en persona me presentó esto como un paso decisivo

                  que “rompía con la obstinación que predominaba hasta entonces

                  en política exterior”.

                  Esta línea condujo directamente a la célebre declaración de

                  Ginebra. Se recordará que en el curso de este encuentro entre

                  Reagan y Gorbachov, las dos partes se pusieron de acuerdo para

                  llamar a un mundo sin armas atómicas. Este objetivo tenía sin

                  duda una gran significación política. Para alcanzarlo, se

                  debía tener en cuenta que la URSS socialista y los EEUU

                  imperialistas tenían en sus manos el equilibrio militar del

                  mundo entero.

                  Esta declaración fue considerada como un gran éxito de

                  Gorbachov. Pero, ¿qué fue de estas bellas intenciones? ¿Está

                  el mundo un solo paso más cerca de este objetivo? ¿Se mueve

                  algo en este sentido entre los americanos convertidos en

                  gendarmes del mundo? Cuando se lee lo que Gorbachov y

                  Shevarnadze han publicado sobre estas “entrevistas en

                  Washington”, se llega a la conclusión de que toda la evolución

                  que se ha producido había sido programada de antemano desde el

                  inicio de la Perestroika. Los acuerdos aún en vigor en 1989-90

                  entre la URSS y sus aliados ya no jugaron ningún papel durante

                  las negociaciones con los EEUU y la RFA. Hubo un acuerdo única

                  y exclusivamente entre la dirección soviética y estos dos

                  Estados imperialistas. Habiendo pasado de una política de

                  coexistencia pacífica de Estados con diferente orden social, a

                  una política global en la que la oposición entre sistemas

                  sociales ya no jugaba ningún papel, la política exterior

                  soviética llegó a aceptar hacia el último periodo, que los

                  territorios sometidos a la OTAN se extendiesen hasta la

                  frontera Oder-Neisse, Esto correspondía totalmente a los

                  planes americanos. Sin embargo, hasta el otoño de 1989, la

                  dirección soviética, cuando mantenía reuniones con la RDA,

                  consideraba a ésta su aliado estratégico en el centro de

                  Europa. Los acontecimientos mostraron que esta última

                  afirmación no tenía como fin el mantenimiento de las alianzas

                  existentes, sino solamente el fijar un precio para poder

                  vender la RDA en condiciones interesantes. Puesto que los

                  planes de los servicios secretos americanos, alemanes

                  occidentales y rusos han sido revelados a plena luz del día,

                  ya no hay ninguna duda hoy de que el presidente Bush tenía en

                  sus manos una carta maestra para conseguir destruir la Unión

                  Soviética: la actitud de la propia dirección soviética. Al

                  mismo tiempo que transformaba radicalmente su política

                  exterior, la Unión Soviética introdujo medidas destinadas a

                  acelerar el desarrollo económico y social. Pero fue lo

                  contrario lo que se produjo: la situación económica y social

                  no mejoró, sino que empeoró. La autogestión de las empresas,

                  destruyendo la planificación centralizada y poniendo fin al

                  centralismo democrático, hizo descarrilar la economía.

                  Los conceptos de Perestroika y Glasnost se convirtieron para

                  un número creciente de ciudadanos soviéticos en sinónimos de

                  deterioro de la vida cotidiana. Las ideas enunciadas en el

                  libro de Gorbachov “La Perestroika y la Glasnost para nosotros

                  y para el mundo entero” tuvieron un efecto diferente del que

                  muchos esperaban en su día. Trajeron el debilitamiento de la

                  Unión Soviética, de los principios de funcionamiento y de

                  disciplina en la sociedad y el Estado, y estos fenómenos no

                  han dañado en absoluto al capitalismo: aún es difícil apreciar

                  las consecuencias de la desaparición de la Unión Soviética en

                  toda su amplitud. Nuevas perspectivas de expansión y

                  maximización de beneficios se abren desde luego para los

                  capitalistas. Para la humanidad se anuncia por el contrario un

                  periodo de incertidumbre, de guerras, de desarrollo del paro,

                  emigración del Este al Oeste y muchas cosas más.

                  ¿Tuvo la Perestroika consecuencias en la Unión Soviética?

                  Quien lo dude puede dirigirse a las actas de los debates

                  habidos entre el CC del PCUS y los secretarios de las

                  Repúblicas, Regiones y Distritos el 18 de julio de 1989, en la

                  sede del Comité Central. Numerosos oradores exigieron entonces

                  dirigirse a los comunistas y a la clase obrera para que se

                  comprometiesen de manera decidida a proteger y defender el

                  socialismo.

                  El ex ministro Rizhkov hizo saber en esa ocasión que el

                  Partido y el Estado se encontraban en una situación

                  extraordinariamente catastrófica. Se lanzaban tales

                  acusaciones contra el Partido y el Estado tanto en el país

                  como en el extranjero que estos habían perdido prácticamente

                  toda confianza a los ojos del pueblo. Los hechos que eran

                  previsibles entonces mostraban que las cosas se harían

                  difícilmente controlables en un contexto donde el Partido

                  había perdido su influencia en los hechos. Explicó que la

                  acción de los comités y las organizaciones de base del Partido

                  era muchas veces denigrada públicamente.

                  El representante del Partido Comunista de Ukrania mostró que

                  las críticas destructivas y los ataques violentos contra el

                  Partido se hacían cada vez más frecuentes. Otro interviniente

                  subrayó que los años transcurridos desde Octubre de 1917 eran

                  presentados por numerosos medios como los más terribles de la

                  historia. A pretexto de buscar nuevas formas y métodos de

                  trabajo se exigía muchas veces arrojar por la borda todo lo

                  que el Partido había realizado hasta entonces. En tal

                  situación, importaba restaurar sin demora la autoridad del

                  Partido. Otro orador aún opinaba que la situación había

                  llegado a ser tal que en cada dominio: economía, ideología,

                  instituciones… todo convergía en un punto culminante de

                  contradicciones. Las reestructuraciones aceleradas habían

                  provocado tal hundimiento de la economía que la corriente de

                  mítines y manifestaciones se transformaba rápidamente en una

                  ola de huelgas. Los acontecimientos del último periodo

                  mostraban claramente, como explicaba un representante de la

                  organización moscovita del Partido, que muchos comités del

                  Partido ya no controlaban la situación.

                  Lo cual se expresaba por el hecho de que la consigna: “todo el

                  poder a los soviets” era reemplazada por la de: “soviets sin

                  comunistas”. Todo esto muestra que en ese punto de la

                  historia, la disgregación de los soviets estaba ya sumamente

                  avanzada. La consigna de Gorbachov: “todo el poder a los

                  soviets”, tuvo como consecuencia el apartar a los comunistas

                  fuera de la acción gubernamental. Los documentos disponibles

                  muestran claramente que, desde hacía varios años, el trabajo

                  disciplinado había dejado su sitio a las manifestaciones y

                  huelgas que tenían muchas veces por objetivo el reducir la

                  influencia del centro y reemplazarla por la autogestión. Los

                  lazos que existían entre las empresas fueron interrumpidos. Se

                  hizo de pronto imposible procurarse numerosos productos

                  indispensables para la vida cotidiana como jabón en

                  polvo, sal… La acción de la mafia le dio un poder

                  incontestable. Igual que plantas de crecimiento rápido, los

                  grupos “no oficiales” que existían desde 1986 abandonaron su

                  camuflaje y lanzaron principalmente esa consigna de “soviets

                  sin comunistas”.

                  La Unión Soviética no estaba ya en disposición, en numerosos

                  dominios, de controlar la vida en la sociedad. El terror y el

                  miedo tomaron las calles. Cuatro años de Perestroika y de

                  Glasnost habían causado tal hundimiento de la confianza que

                  las calumnias hacia el Partido se abrían camino fácilmente. Lo

                  que llaman “valores occidentales” se difundió sin ninguna

                  cortapisa.

                  Esta evolución fue posible sólo porque en 1985 la dirección

                  del Partido y del Estado había caído en manos de un grupo que,

                  a despecho de todas las resoluciones de los Congresos del

                  Partido hasta entonces, condujo finalmente a la Unión

                  Soviética al caos. En primer lugar se empleó el argumento

                  según el cual esta “izquierda” había dado la vuelta al

                  dogmatismo que reinaba hasta entonces para acercarse lo más

                  posible al leninismo. En realidad, su línea daba la espalda a

                  Marx y Lenin. Esta línea chocó primero con la incomprensión y

                  luego la resistencia del Partido y de la sociedad. Ello

                  condujo a renovados y salvajes ataques así como a calumnias

                  contra los cuadros probados del Partido. Los miembros del

                  Comité Central fueron alimentados en cada sesión con

                  desinformación. Así, cada miembro del CC recibía en cada

                  sesión un material ad hoc destinado a convencerle de la

                  corrupción y los abusos de poder cometidos por numerosos

                  cuadros. Todo esto sirvió para volver complaciente al Comité

                  Central, cesar en sus funciones a capas enteras de

                  responsables del Partido y el Estado, liberar el camino para

                  que se pusieran en marcha, sin encontrar resistencias, las

                  directivas elaboradas por el “Centro reformador” de Moscú. No

                  hay duda de que tal puesta en escena recuerda a muchos

                  antiguos responsables del SED un escenario que conocen bien.

                  Los embajadores en los países socialistas recibieron la misión

                  de informar a los secretarios generales de los partidos

                  hermanos. Explicaron en esta ocasión que esta sesión del CC

                  concluía en la esperanza de una verdadera renovación del

                  Partido y el Estado soviéticos. Todo ello ocurrió en las

                  mismas condiciones que la comunicación acerca de un decreto

                  sobre el alcohol que se presentaba como debiendo mejorar la

                  situación en las empresas y las familias, en particular en

                  interés de las mujeres. Este decreto fue evocado por la

                  Comisión Política Consultiva del Pacto de Varsovia. Fue

                  inmediatamente derogado y considerado dañino. Pero no se

                  comunicó sobre ello. La rápida sucesión de consignas

                  constantemente cambiantes era chocante. Primero fue:

                  “aceleración del desarrollo económico y social”, luego: “todos

                  los poderes a los soviets”, que fue reemplazado por: “todos

                  los poderes al Presidente”. Todo esto condujo finalmente al

                  hundimiento de la URSS. La bandera de la Unión Soviética dejó

                  de ondear sobre el Kremlin en diciembre de 1991. Fue una

                  conclusión simbólica y brutal. Demostró también la manera en

                  que un pueblo puede ser llevado fuera de la luz. Poco tiempo

                  antes, sin embargo, los ciudadanos de esa gran unión se habían

                  pronunciado por su mantenimiento. Ello muestra lo que es

                  posible cuando se confía el destino de un pueblo a demagogos y

                  aventureros. Al final de esta lamentable evolución, estos

                  revelaron que siempre se habían considerado socialdemócratas,

                  que eran defensores resueltos de la economía de mercado y que

                  la RFA era para ellos un modelo. Sólo podemos decir a este

                  respecto que si hubiéramos asistido a este episodio de la

                  Perestroika en un periodo anterior, muchos ciudadanos de la

                  RDA habrían dudado en convertirse en sus defensores.

                  Hubo al principio complicidad entre Gorbachov y Yeltsin, una

                  vez que éste dejó el Partido. Hacia el final, no obstante, sus

                  relaciones se tensaron. La posición de Yeltsin

 

                  

                  se hizo tan fuerte que pudo decidir la disolución de la URSS

                  creando un triunvirato eslavo: Rusia, Ucrania y Bielorrusia.

                  El Pacto de Varsovia se hundió durante el curso de estos

                  acontecimientos, no sin haber adoptado una doctrina de defensa

                  que preveía ya abandonar la RDA en caso de agresión de la

                  OTAN. Pero este punto no fue conocido hasta más tarde. Fue sin

                  embargo para la OTAN la señal de que se desarrollaban

                  importantes cambios en Moscú y consecuentemente en el seno del

                  Pacto de Varsovia, y que estos cambios serían beneficiosos

                  para la realización de los objetivos del Pacto atlántico. La

                  inclinación a un recalentamiento de las relaciones con la

                  principal potencia imperialista y a la restauración del

                  capitalismo en la Unión Soviética acabó con la desaparición de

                  la comunidad de Estados socialistas. El mapa político de

                  Europa y del mundo resultó transformado con ello. La relación

                  de fuerzas fue tambaleada a nivel mundial. Esto quedó en

                  evidencia con la Guerra del Golfo. La guerra civil asoló

                  Yugoslavia. En una sola noche la política de ingerencia

                  iniciada por Occidente desembocó en el peligro de una nueva

                  guerra mundial. Durante el periodo “caliente” de la Guerra del

                  Golfo, las manifestaciones pacifistas mostraron que los

                  pueblos habían comprendido el carácter de esta guerra. En

                  efecto, desfilaban gritando: “¡No a la guerra por petróleo!”

                  No cabe duda de que el mundo perdió el equilibrio de fuerzas.

                  En este periodo lleno de graves consecuencias para el género

                  humano, la dominación de los EEUU que es ahora clara y

                  abierta, no habría podido realizarse sin los cambios

                  sobrevenidos en el mapa político europeo. Lo mismo ocurre con

                  la participación brutal del aparato militar americano en la

                  consecución de objetivos políticos.

                  La disolución del Pacto de Varsovia les quitó efectivamente a

                  los americanos un gran peso de encima en Europa. Pudieron

                  meterse en la aventura del Golfo. Con su victoria, quieren

                  consagrar su posición dominante en el mundo. Esta situación

                  está preñada de peligros para los pueblos, en particular en

                  Oriente Próximo, en África y en los Balcanes. Los discursos de

                  victoria sostenidos tras los bárbaros bombardeos contra la

                  población civil de Irak y las masacres de mujeres y niños

                  desbordan expresiones conocidas: “la grandeza de los EEUU”,

                  ahora capaces de manejar solos los destinos del mundo. No cabe

                  duda de estas intenciones. Su acción busca obtener la

                  dominación mundial por medios militares. Es un nuevo peligro

                  mayor para la humanidad. Es también el resultado objetivo de

                  la “nueva política económica” y el “nuevo pensamiento”.

                  El pensamiento global condujo a la URSS, gran potencia

                  socialista, a una catástrofe global. El carácter trágico de

                  los acontecimientos apareció totalmente claro cuando el poder

                  de los soviets fue destruido. Estos se desarrollaron según un

                  ritmo que no dejó ni siquiera tiempo para derogar los tratados

                  de amistad, cooperación y asistencia mutua concluidos entre la

                  Unión Soviética y la RDA, los cuales siguieron vigentes hasta

                  que se firmó el Tratado 2 + 48.

                  Kohl declaró que la unificación tuvo lugar en un corto momento

                  luminoso de la historia del mundo y no habría podido tener

                  lugar antes ni después del mismo. Ese momento no fue producto

                  del azar. Las condiciones se crearon muy conscientemente.

                  Negarse a caracterizar los hechos que se desarrollan hoy tal y

                  como son, tendría graves consecuencias. Se trata de la lucha

                  de clases a nivel mundial. Tal es el punto de

                  8 Es decir dos Estados alemanes y cuatro potencias ocupantes.

                  Por este Tratado firmado en 1990, la Unión Soviética aceptaba

                  la anexión de la RDA por la RFA.

 

                  

                  partida necesario para analizar las causas de la derrota de la

                  comunidad de Estados socialistas. Sin eso, sólo se puede

                  acabar en teorías construidas en función de sus propios fines,

                  como las que hablan del hundimiento de un modelo socialista.

                  Los que rechazan este punto de vista simplemente no están

                  dispuestos o no están en situación de juzgar los

                  acontecimientos en términos de clase. Es cierto que las

                  manifestaciones de 1989 tuvieron gran importancia y expresaban

                  un descontento real. Ello no me impide repetir, con la

                  seriedad que conviene al tema, lo que ya dije en 1991. Era y

                  sigue siendo un error creer que los cambios de 1989 se

                  produjeron de inmediato. Todos los que tenían esta convicción

                  deberían abandonarla sin dudarlo. Los cambios de 1989

                  resultaron de una radical transformación de la política

                  mundial. Esto es lo que se puede comprender hoy todavía más

                  claramente que en su momento. Esta transformación resultaba a

                  su vez de las nuevas orientaciones adoptadas por Gorbachov y

                  la dirección soviética.

                  Las proclamas de Gorby se disiparon. Millones de personas, en

                  particular los habitantes de la ex Unión Soviética, van a

                  sufrir durante mucho tiempo todavía las consecuencias de esta

                  política. En la sociedad de competencia salvaje, que nos toca

                  hoy en suerte, no habrá lugar para una apertura social

                  estable. Los hechos lo muestran ya. El capitalismo, donde el

                  hombre es un lobo para el hombre, a imagen y semejanza de la

                  situación actual en la RFA, no representa la alternativa a un

                  mundo socialmente justo. Por eso no me siento confortado por

                  los acontecimientos de 1989/90, más que en el hecho de que

                  muestran que la idea socialista no está en absoluto muerta.

                  Muchos llaman a esto un pensamiento alejado de la realidad.

                  Demuestran así solamente su incomprensión de los procesos

                  históricos o su posicionamiento incorregible en el

                  antisocialismo o el antimarxismo.

                  EL AÑO 1989

                  Prácticamente nadie pensaba, al iniciarse el año 1989, en las

                  sorpresas y las tragedias que este año iba a traer al mundo.

                  Como cada año, los hombres de Estado del mundo entero

                  intercambiaron mensajes llenos de deseos de paz y prosperidad

                  para los pueblos. Millones de personas intercambiaron sus

                  deseos de felicidad que unían amistosamente a emisores y

                  receptores. Como era costumbre durante los últimos años, las

                  copas chocaron una primera vez entre amigos a las 22 horas por

                  el Año Nuevo soviético y luego a medianoche por el Año Nuevo

                  alemán. Los deseos más sinceros atravesaron las fronteras del

                  Elba al Océano Pacífico. Todos aspiraban a un futuro pacífico

                  para el mundo socialista, del que se esperaba que conservaría

                  una fuerte influencia sobre la evolución del mundo, pese a la

                  Perestroika y la Glasnost. Esta influencia debía ejercerse en

                  el sentido del social ismo y la paz.

                  Antes del fin de año que acababa de terminar, el Comité

                  Central del SED se había reunido y había tratado cuestiones

                  relativas a la coyuntura y al futuro de la RDA en un mundo

                  lleno de amenazas pero aún pacífico. Partíamos de la necesidad

                  de un análisis exacto de la sociedad para preparar las

                  decisiones que se impondrían en materia de estructura de la

                  sociedad. El XII Congreso del SED estaba convocado para 1990.

                  Cuestiones internas e internacionales nos impulsaban a reunir

                  esta instancia. Todo parecía hasta entonces bien soldado.

                  Podía comenzar 1989.

                  El XII Congreso del SED estaba pues previsto para la primavera

                  de 1990. Su preparación debía abrir ampliamente las puertas de

                  una vasta discusión y de una

 

                  

                  expresión popular sobre las estructuras futuras de la sociedad

                  socialista en la RDA. Yo subrayaba particularmente dos

                  cuestiones en el informe del Buró Político ante el VII Pleno

                  del CC. Primeramente: la del refuerzo de la amistad entre la

                  RDA y la URSS y la profundización de relaciones a este efecto,

                  cuya intensidad y diversidad eran ya sin embargo inigualables.

                  En segundo lugar: la de nuestra contribución a la solución del

                  problema central de nuestra época, asegurar la paz a escala

                  mundial. Mi discurso ante el pleno había sido preparado

                  colectivamente por el Buró Político y aprobado. Respondía a

                  aquellos que se hacían la ilusión de meter cizaña entre el

                  PCUS y el SED. En interés de un refuerzo de nuestras propias

                  filas, evocaba yo la convención de apoyo mutuo concluida en el

                  curso de un encuentro mantenido algunas semanas antes con

                  Gorbachov; este acuerdo informal implicaba la puesta en marcha

                  de las decisiones del XII Congreso del SED y el XVII del PCUS.

                  Indicaba que aquellos que querían rescribir la historia del

                  PCUS y de la Unión Soviética en un sentido que correspondiese

                  a los intereses de la burguesía no debían desviarnos de

                  nuestros objetivos en materia de refuerzo de nuestras

                  relaciones con los soviéticos. Explicaba que Gorbachov había

                  calificado la industrialización socialista, la colectivización

                  de la agricultura y la “renovación cultural”9 de hechos de

                  dimensión histórica para el refuerzo del poder de los soviets.

                  Fue en su discurso por el 70º Aniversario de la Revolución de

                  Octubre y no era posible que todo ello no fuera cierto de

                  golpe.

                  A principios de 1989 el Buró Político adoptó importantes

                  resoluciones relativas a este VII Pleno del Comité Central del

                  SED. Se constituyeron comisiones a las cuales se integraron

                  científicos y técnicos. Estas recibieron por misión elaborar

                  propuestas para mejorar el trabajo del Partido y del Estado.

                  Se trataba de eliminar todo lo que se oponía a la marcha hacia

                  delante de la construcción socialista en la RDA para que el

                  Partido cumpliese su misión de “portador de innovación” que

                  era su razón de ser. Este trabajo estaba plenamente en marcha.

                  Al cabo de un trimestre, había buenos análisis y buenas

                  propuestas. En común con sus aliados del bloque de partidos

                  democráticos, el SED lanzó las actividades de preparación de

                  las elecciones locales del 6 de mayo. Se trabajó en un

                  proyecto de llamamiento del “Frente Nacional de la Alemania

                  Democrática”10.

                  En un encuentro con su Presidente, nos pusimos de acuerdo

                  sobre el papel y el significado de las elecciones del año 1989

                  y el del 40 Aniversario de la existencia de la RDA. Estas

                  elecciones debían desarrollarse enteramente bajo el signo de

                  un amplio despliegue de la democracia socialista. La gente

                  debía participar de manera activa en las decisiones que

                  comprometían el futuro. Se debía también discutir abiertamente

                  la comparación con la democracia burguesa con el ejemplo de lo

                  que separaba la RDA y la RFA. Nuestro llamamiento para las

                  elecciones afirmaba que la RDA no conocía el paro masivo, sino

                  el pleno empleo. La nueva pobreza era desconocida porque el

                  bienestar progresaba de manera continua. Podíamos prescindir

                  de los “restaurantes del corazón”11, al tener todos ingresos

                  para comer correctamente. La enseñanza y la formación

                  profesional, accesibles a todos, estaban lejos de encontrarse

                  en crisis.

                  Las circunscripciones electorales fueron reducidas para

                  permitir un foro de discusión más amplio en los debates

                  preelectorales. Cada candidato debía no sólo ser conocido

                  9 Fórmulas que designan las transformaciones intervenidas en

                  la URSS de los años treinta.

                  10 Estructura que agrupaba al conjunto de partidos legales de

                  la RDA.

                  11 La versión francesa utiliza la expresión “restaurants du

                  coeur” (también llamados “restos du coeur”), es decir,

                  comedores de beneficencia para indigentes [N. del T.]

 

                  

                  para poderse presentar, sino también gozar de la confianza de

                  los electores de su sector de residencia o de su empresa. Se

                  debía alcanzar el nivel de codecisión y participación

                  necesario para la solución de muchos problemas que aparecían

                  localmente. Por ejemplo, las cuestiones urgentes de mejora del

                  comercio, de servicios de reparaciones, de gestión de la

                  vivienda, tanto en lo que se refiere a las construcciones

                  nuevas como a la mejora del habitat existente. Los problemas

                  ligados a la resolución de esta cuestión de la vivienda venían

                  en primer lugar.

                  Los electores tenían que decidir la composición de 7.800

                  consejos locales de representantes, los cuales eran 203.000 en

                  total. La ley obligaba a presentar un tercio de candidatos por

                  encima del número de escaños a adjudicar.

                  Muchos problemas importantes fueron planteados en las

                  asambleas electorales y otras reuniones. El número creciente

                  de demandas de salida legal de la RDA, las desproporciones en

                  el desarrollo económico, los problemas de las industrias de

                  consumo, la falta de materiales y materias primas, la

                  incapacidad de la industria ligera de tener en cuenta las

                  necesidades, los irritantes problemas de abastecimiento, la

                  política de precios, la calidad de los productos, todo ello

                  fue objeto de debates. Globalmente, la atmósfera era abierta.

                  Quien presente las cosas de otro modo, no dice la verdad. La

                  participación electoral fue elevada aunque a diferencia de

                  elecciones anteriores, no hubo acciones organizadas para

                  recordar su deber a los abstencionistas. No fueron el Gobierno

                  ni los partidos los que organizaron las elecciones sino la

                  Comisión Electoral Central en la que estaban representadas

                  todas las capas de la población. Esto correspondía a las

                  disposiciones de la ley electoral. En ningún momento el CC del

                  SED ni las direcciones de los partidos que eran aliados suyos

                  se inmiscuyeron en el proceso electoral. Este fue llevado a

                  buen puerto por comisiones de distrito y municipalidades según

                  las directivas de la Comisión Central, cuyo carácter detallado

                  iba hasta regir la composición y las condiciones de

                  funcionamiento de las mesas de votaciones y de su presidencia.

                  Las elecciones se desarrollaron, el escrutinio y la

                  proclamación de los resultados se efectuaron públicamente.

                  Tras la centralización de los resultados por la Comisión

                  nacional, rumores e insinuaciones sugerían sin embargo que el

                  escrutinio había sido objeto de manipulación. Autodenominadas

                  iniciativas ciudadanas y representantes de la Iglesia

                  comenzaron una campaña denunciando el fraude electoral. Se

                  oyeron otros ecos. Se desarrollaron ataques sin miramientos

                  con los representantes de la autoridad estatal, globalmente

                  calificados de fraudulentos. No era posible ofrecer prueba en

                  contrario porque la ley electoral exigía que los votos fueran

                  destruidos al cabo de cierto plazo. De todas formas, las

                  manipulaciones ocurridas fundamentalmente en Berlín y Dresde

                  han sido posteriormente reveladas. Las condiciones de hoy me

                  incitan por lo tanto a plantear una serie de cuestiones

                  políticas muy serias.

                  En primer lugar, ¿qué habría cambiado en el resultado final

                  una participación electoral reducida en un 2 % o un 3 %,

                  incluso un resultado inferior en un 10 %? Cabe preguntar

                  entonces de qué tipo de manipulación se trata y en interés de

                  quién. ¿Qué se quiere disimular al sugerir una supuesta

                  obediencia “más allá de las órdenes”? ¿El hecho de que alguien

                  se entretuvo en dar munición política a los enemigos del

                  socialismo en la RDA?

                  Estas cuestiones deben ser planteadas porque el señor

                  Schabowski se ha expresado varias veces sobre este tema12.

                  12 Günther Schabowski (n. 1929): Miembro del Buró Político del

                  SED hasta 1989. Fue quien anunció la apertura del Muro de

                  Berlin. [N. del T.]

 

                   

                  No sé por instrucciones de quién actuaban los falsificadores,

                  en todo caso no por las mías. A largo plazo, la mentira

                  consistente en transformar una invitación a obtener el mejor

                  resultado posible, hábito no sólo legítimo sino también

                  práctica corriente de todas las fuerzas políticas, en una

                  invitación a falsear los resultados, no les valdrá ni siquiera

                  a estos herederos del Barón de Münchhausen. Esto es algo que

                  saben muy bien en Bonn y en el aparato judicial de la RFA, a

                  pesar de toda la agitación mediática. Sin embargo, el fin:

                  calumniar a la RDA y mostrar que era un “Estado de

                  no-derecho”, justifica aparentemente todos los medios.

                  Volvamos al año decisivo que fue 1989. Entre todo esto

                  llegamos a junio. Se reunió un Pleno del Comité Central. En el

                  orden del día: por un lado la evaluación del trabajo de masas

                  durante las elecciones locales y los problemas aparecidos con

                  esa ocasión, y por otro lado el estado del plan de desarrollo

                  económico para 1989.

                  Yo no participé en la preparación del informe que fue

                  pronunciado por otro miembro del Buró Político. Me dediqué

                  durante ese periodo a la preparación de mi viaje a la Unión

                  Soviética, a Moscú y Magnitogorsk. Recuerdo esto porque

                  algunos de mis antiguos colegas dejan caer en sus

                  declaraciones que todo giraba en torno a mí y que ellos no

                  tenían ninguna influencia sobre la elaboración colectiva de

                  nuestra política.

                  Cuando volví de la Unión Soviética, oí decir que el Pleno

                  había encontrado poco eco y que el Partido y la opinión

                  esperaban más. El Comité Central no habría respondido

                  suficientemente a las cuestiones que aparecían cada vez más en

                  primer plano. Se trataba de problemas que ya habíamos tratado

                  en el VII Pleno, por ejemplo las demandas de viaje al Oeste,

                  la necesidad de asegurar la continuidad de la producción y los

                  fenómenos de ruptura que aparecían regularmente en el

                  abastecimiento. A este propósito, se demostró mediante

                  controles que los stocks eran suficientes, por ejemplo en lo

                  referido a la carne, y que no había motivos para no abastecer

                  a los almacenes, si no era por una voluntad de sabotaje que

                  existía claramente en el comercio al por mayor.

                  Todos estos problemas eran conocidos, pero no pudimos

                  resolverlos todo lo rápidamente que hubiera sido necesario.

                  Hoy ya no es posible establecer lo que era intencionado y lo

                  que resultaba de dificultades objetivas. Además ya no tiene

                  sentido filosofar sobre ello. El capitalismo nos ha traído

                  ahora muy otras preocupaciones. Preocupaciones sobre lo que

                  será el futuro de todos e inquietudes sobre las condiciones de

                  la propia existencia.

                  Viajé pues a la Unión Soviética a mediados de Junio de 1989.

                  Al día siguiente de mi llegada al Kremlin me encontré primero

                  con Gorbachov y luego Shevarnadze se unió a nosotros.

                  Gorbachov subrayó de nuevo la importancia de la alianza

                  estratégica que unía a la Unión Soviética y la RDA.

                  Yo compartía plenamente este punto de vista. Esta vez

                  [Gorbachov] tampoco encontró la ocasión de hablar los

                  problemas que eran objeto de negociación en Bonn y en el curso

                  de la cual, como se sabe ahora, las dos partes habían ya

                  adoptado un punto de vista común sobre la evolución ulterior

                  de las cosas. Puede que Gorbachov ya se hubiera hecho

                  socialdemócrata en ese momento, puesto que después se reclamó

                  públicamente de esa ideología. El resto de mi viaje se

                  consagró a una visita al combinado siderúrgico de

                  Magnitogorsk, a la recepción fraternal que me hizo el

                  personal, a encuentros con la juventud y veteranos con algunos

                  de los cuales había

 

                  

                  trabajado yo en 1930-31. Estaba acompañado por Vorotnikov,

                  presidente del Soviet Supremo de la RSFSR (República

                  Socialista Federativa Soviética de Rusia).

                  Lo que me chocó durante ese viaje fue el hecho de que nadie

                  hablaba de Gorbachov, de la Perestroika ni de le Glasnost,

                  sino que se hablaba mucho de las penurias de abastecimiento.

                  Permanecí poco tiempo en Berlin después de mi regreso de la

                  Unión Soviética. Volví a coger el avión con la delegación que

                  debía participar en la Comisión de Concertación Política (del

                  Pacto de Varsovia), una de cuyas sesiones tenía lugar en

                  Bucarest. Conforme al orden del día, tomé la palabra el primer

                  día y traté problemas internacionales. No pude participar en

                  los trabajos del segundo día. Un cólico biliar desbarató todas

                  mis previsiones. Me llevaron de vuelta en avión para ser

                  hospitalizado en Berlin.

                  Resulta pues que no participé en el trabajo del Buró Político

                  desde principios de Julio hasta el primero de Octubre de 1989.

                  Este periodo fue uno de conmoción del ambiente político en

                  detrimento del Partido y el Gobierno en la RDA. El “Picnic

                  europeo” organizado por Otto de Habsburgo13 fue un signo

                  visible de esto. Los invitados podían aprovecharlo para llegar

                  a la República Federal Alemana pasando por la frontera entre

                  Hungría y Austria. Utilizaron ampliamente esta oportunidad.

                  Tales prácticas fueron naturalmente favorecidas por el

                  gobierno alemán occidental y diferentes medios en Hungría y

                  Austria. Ciudadanos de la RDA se reagruparon de manera

                  organizada en las embajadas de la RFA en Budapest, Praga y

                  Varsovia. Finalmente, contrariamente a todas las disposiciones

                  en vigor en el marco del Pacto de Varsovia, la frontera

                  húngara fue abierta con el objetivo de dañar a la RDA, de la

                  que tres millones de turistas se encontraban en esa época del

                  año en Checoslovaquia, Hungría y Bulgaria. Se supo más tarde

                  que Hungría había recibido por esto un cheque de 500 millones

                  de marcos procedente de Bonn. La evacuación de la embajada en

                  Praga que había sido exigida por la RDA se transformó por

                  Genscher14 en una manifestación nacionalista.

                  En el mismo periodo aparecieron en la RDA grupos de influencia

                  que presionaban en el sentido de una “ruptura” a favor de la

                  política de Gorbachov. El Deutsches Theater era uno de sus

                  bastiones, apoyado por el Ministerio de Cultura, del que

                  algunos responsables tomaron la palabra en Potsdam contra el

                  Gobierno. Los representantes de la Iglesia se libraban a una

                  agitación creciente. Monseñor Leich, su más alto dignatario,

                  expresaba abiertamente ya su deseo de ver la Perestroika y la

                  Glasnost hacerse realidad en la RDA. El Partido y el Gobierno

                  no tomaron posición ni tomaron ninguna medida contra esta

                  agitación. Este periodo fue calificado por ello de “periodo de

                  mutismo”.

                  Sin embargo el Buró Político había discutido en Septiembre la

                  situación en el país. Pero fue sólo para decidir esperar mi

                  regreso antes de tomar la menor decisión. Se quedó para el 10

                  de octubre, es decir, ya después de la celebración del 40º

                  Aniversario de la RDA. A finales de septiembre, principios de

                  octubre, pude retomar mis actividades en el seno del Buró

                  Político. Éste estudió y aprobó mi discurso solemne al que

                  fueron hechas              diversas     enmiendas.     Nadie  

                    propuso     sin     embargo,     transformar

                  13 El político reaccionario Otto von Habsburg, entre otras

                  cosas, organizó con su partido “Movimiento Pan-Europeo” y con

                  la colaboración de los “comunistas” húngaros el 19 de agosto

                  de 1989 una provocación en forma de “Picnic paneuropeo” en

                  Sopron, ciudad húngara en la frontera con Austria, hecho que

                  aprovecharon unos 500-600 alemanes orientales haciendo jogging

                  para forzar dicha frontera. Así se abrió la frontera húngara,

                  hecho clave de la caída de la RDA. Fue europarlamentario del

                  Partido Popular Europeo y “simpatizante” del Opus Dei. [N. del

                  T.]

                  14 Hans-Dietrich Genscher (n. 1927): Ministro del Interior de

                  la RFA con Willy Brandt, Ministro de Asuntos Exteriores y

                  Vicecanciller con Schmidt, Premio Príncipe de Asturias a la

                  Cooperación Internacional en 1990. [N. del T.]

 

                  

                  fundamentalmente su contenido. Después de que la dirección de

                  la FDJ hubiera transformado el desfile del 40º Aniversario en

                  una superfiesta dedicada a Gorbachov, se produjeron incidentes

                  y choques en las proximidades del Palacio de la República

                  donde tenía lugar la recepción oficial. Alguna gente intentaba

                  copar los puestos de seguridad dispuestos alrededor del

                  Palacio para empañar la ceremonia. Se trataba, como se supo

                  luego, de saludar a Gorbachov, que más tarde fue hecho

                  ciudadano de honor de Berlin. Yo había pedido vanamente a

                  finales de septiembre a las autoridades competentes que

                  restringieran una vasta zona alrededor del edificio. Ello

                  habría permitido proteger eficazmente las celebraciones

                  oficiales y a los jefes de Estado huéspedes de la RDA.

                  Tal era el contexto en el que se preparaba la sesión del B.P.

                  prevista para los días 10 y 11 de octubre. Me encontré con

                  Egon Krenz15 la víspera. Sacó de su cartera una propuesta de

                  resolución que quería hacer adoptar al día siguiente por el

                  Buró Político. Me dio al mismo tiempo un documento procedente

                  de la dirección de la FDJ y elaborado por el Instituto de

                  Investigaciones sobre la Juventud. Se trataba, en aras de una

                  supuesta “renovación” de la RDA, de reemplazar a los

                  responsables del país, desde la administración central hasta

                  los concejos rurales, por cuadros de la FDJ.

                  Llamé la atención de Egon Krenz sobre lo inoportuno de su

                  proyecto. Éste no podía ser elaborado más que a la salida de

                  la reunión del Buró Político a fin de poder tener en cuenta

                  todos los puntos de vista que los camaradas expresasen en la

                  reunión. Yo por mi parte me oponía a este proyecto porque

                  hacía referencia a un “giro” en la actividad del Partido y el

                  Estado. Su contenido ponía en cuestión ya el aparato del

                  Estado socialista. Pero, visiblemente, había sido elaborado en

                  común con un grupo determinado de miembros del Buró Político,

                  así como con ciertas personas en Moscú.

                  Todos, en la reunión del día siguiente, consideraron la

                  situación como seria. Se imponía una declaración del Buró

                  Político. Defendí mi punto de vista: el texto debía llamar

                  claramente al Partido y a la población a movilizarse y

                  defender el poder obrero y campesino. Yo estaba contra toda

                  alusión a un “giro” que no podía sino desembocar en la

                  exacerbación de los sentimientos en el Partido y entre las

                  masas populares. Lo hice saber sin ambigüedad.

                  El Buró Político estaba ciertamente dispuesto a admitir

                  algunas transformaciones de redacción al proyecto de Egon

                  Krenz. Pero no estaba en absoluto dispuesto a seguirme y a

                  afirmar que toda línea política que pusiera el acento en los

                  “cambios” sería nociva. El estado de ánimo general había

                  evolucionado. Mis “colegas” preveían ya liberarme de mis

                  responsabilidades. Eso estaba claro.

                  Es Willy Stoph quien, en la sesión siguiente, planteó una

                  moción en este sentido. Pero, en tales condiciones, yo estaba

                  de todas maneras dispuesto a dimitir. Así lo hice saber en el

                  curso de la discusión.

                  Todo esto había funcionado como un mecanismo de relojería

                  preciso, ya que cada paso adelante en esta dirección había

                  sido previsto de acuerdo con Gorbachov, tal como fue revelado

                  ulteriormente. Mi enfermedad de principios de Julio había dado

                  ya ocasión a la prensa occidental de presentar a la RDA como

                  un Estado desprovisto de dirección política.

                  15 Egon Krenz (n. 1937): dirigente de la FDJ, miembro del

                  Consejo de Estado de la RDA, Secretario General del CC del SED

                  en 1989 tras Erich Honecker. [N. del T.]

 

                  

                  La propuesta de operar un “giro” a favor de la política

                  gorbachoviana llegó en un contexto donde el descontento de las

                  masas populares y la indecisión de la dirección política

                  fueron fatales para la RDA. El proyecto de “giro” había sido

                  acordado entre Gorbachov, Krenz, Modrow, Harry Tisch16 y

                  Markus Wolf17. Esta idea era tan errónea como la propia

                  Glasnost y la Perestroika. La “renovación” de la RDA condujo

                  directamente a la anexión (“Anschluss”18) de ésta a la RFA

                  capitalista. Mientras Hans Modrow, futurible primer ministro

                  de la RDA, soñaba con una RDA mejor, el propio Gorbachov

                  declaraba ya abiertamente que la unidad de Alemania era asunto

                  de los alemanes.

                  La declaración que hizo conocer públicamente el “giro” fue en

                  la práctica el pistoletazo de salida de todas las etapas que

                  siguieron: abandono del papel dirigente del Partido, dimisión

                  colectiva del Buró Político y del Comité Central, así como del

                  Gobierno de la RDA en pleno; directiva decretando el reemplazo

                  sistemático de todos los secretarios de distrito y subdistrito

                  del Partido; disolución de los órganos del Estado;

                  autodisolución de los Grupos de Combate de la Clase Obrera

                  (“Kampfgruppen der Arbeiterklasse”, KG) y muchas otras cosas

                  más.

                  La nueva dirección del SED-PDS se embarcó en una campaña de

                  calumnias desmesuradas contra los principales elementos de la

                  anterior dirección. Los mass media le hicieron el juego.

                  Fueron incitados a ello por Günther Schabowski, antiguo

                  miembro del B.P.

                  Un mitin organizado el 4 de noviembre en la Alexanderplatz por

                  un grupo de gentes de la cultura que se beneficiaban del apoyo

                  de la dirección berlinesa del Partido llegó al punto

                  culminante de todo esto. Entre otros oradores, Markus Wolf,

                  que había sido durante largos años adjunto del Ministro de la

                  Seguridad del Estado, declaró ante el auditorio que se podía

                  encerrar sin muchos escrúpulos a toda la vieja guardia, lo que

                  ocurrió efectivamente cuando se presentó una petición con este

                  fin al Fiscal General por parte de Modrow y Krenz. Ninguna

                  sutileza lingüística puede hacer olvidar que los primeros

                  arrestos, es decir el inicio del proceso de criminalización de

                  los responsables del SED, tuvieron lugar durante el periodo en

                  que ellos estaban en funciones. Hoy, quien quiera puede tener

                  con estos individuos las relaciones que desee […posiblemente

                  falta texto… N. del T.]. Las cosas alcanzaron un paroxismo tal

                  que a finales de enero fui internado provisionalmente en la

                  clínica de la Charité y ello después de la grave operación de

                  un tumor en el riñón. Pese a los furiosos esfuerzos del

                  Ministerio Público, el tribunal de Berlin rechazó ordenar a la

                  Policía que me llevase ante él. Cuando se analiza hoy este

                  proceso y se tiene en cuenta todo lo que se hizo público

                  posteriormente, aparece claramente que sólo la actividad

                  conspirativa de diversos miembros del Buró Político, de

                  colaboradores del aparato del Comité Central y de numerosos

                  dirigentes del Ministerio para la Seguridad del Estado,

                  permitió la decapitación de la dirección del SED y de la RDA.

                  La presión determinante para la capitulación del Buró Político

                  vino de Moscú en el momento del “giro”. Anotemos entre

                  paréntesis que los camaradas Hermann Axen, Heinz Kessler,

                  Willy Stoph19, Günther Kleiber20 y Erich Mielke permanecieron

                  fieles a su pasado durante su interrogatorio por el fiscal de

                  la RDA. La confianza indestructible de los miembros del

                  aparato del Estado

                        16 Harry Tisch (n. 1927): dirigente de la FDGB (Unión de

                        Sindicatos Libres Alemanes), del SED. [N. del T.]

                        17 Markus Wolf (n. 1923): Adjunto al Ministro para la

                        Seguridad del Estado. [N. del T.]

                        18 Hace referencia a la anexión de Austria por el III

                        Reich en 1938. [N. del T.]

                        19 Willy Stoph (n. 1914): Miembro del BP del CC del SED

                        (1953-1989), diputado miembro del Consejo de Estado de

                        la RDA. [N. del T.]

                        20 Günther Kleiber (n. 1931): Miembro del CC del SED

                        (1967-1989). [N. del T.]miembro del BP del CC

                        popular (1950-1989),

 

 

                  

                  y del Partido hacia la Unión Soviética había sido pues

                  desviada de sus finalidades para servir a la capitulación. Con

                  Hans Modrow a la cabeza del Gobierno y Gregor Gysi21 en la

                  dirección del PDS, se instalaba un grupo dirigente en el que

                  Gysi y Markus Wolf jugaron un papel motor.

                  La víspera del 10º Pleno del Comité Central, Egon Krenz me

                  hizo saber que Gorbachov había hablado con él y que todavía

                  tenía que pulir el contenido de su discurso. Le dije: “si lo

                  estimas necesario, hazlo, es problema tuyo.” Sólo después de

                  la sesión me pareció claro que el contenido exigido por Moscú

                  conducía finalmente a que la política llevada hasta entonces

                  fuera demonizada y con ella los responsables dirigentes del

                  SED en la medida en que defendieran en el Buró Político

                  posiciones que no se correspondían con las de Moscú. Se

                  trataba de los camaradas Hermann Axen, Heinz Kessler y Günther

                  Kleiber. El papel de Werner Krolikowski22 es interesante en

                  este contexto, puesto que se sabe por sus propias

                  declaraciones que trabajaba desde hacía más de una década para

                  el KGB y enviaba regularmente informes a Moscú. Se puede leer

                  también en su libro que se iniciaron procesos judiciales

                  contra los camaradas dirigentes, a iniciativa de Krenz y Gysi

                  y con el apoyo de Markus Wolf.

                  El Congreso extraordinario del SED-PDS tuvo lugar a principios

                  de diciembre de 1989. Su desarrollo fue orquestado por Markus

                  Wolf que era miembro de la comisión preparatoria. Los miembros

                  salientes del Comité Central y del Buró Político no pudieron

                  tomar la palabra.

                  Ello demostró que la dimisión colectiva del Buró Político

                  había sido un error. La RDA se encontró sin dirección. La

                  constitución del PDS desembocó en un partido que no sólo no

                  dirigía, sino que además rehusaba dar orientaciones. Debo

                  decir con la perspectiva del tiempo que, debido a la presión

                  ejercida por Gorbachov, los miembros del Buró Político no

                  veían ninguna otra salida que la que consistía en aprobar

                  todos los cambios sin saber que serían a su vez obligados a

                  retirarse y que algunos de ellos serían arrestados en

                  condiciones difíciles. Ésa fue la experiencia más dolorosa

                  para esos cama radas.

                  Cuando más tarde el PDS introdujo un párrafo sobre los

                  “crímenes del SED” en el proyecto de resolución del Congreso,

                  fue en medio de los encarcelamientos de miembros del Buró

                  Político, de secretarios de distrito y de subdistrito, y de

                  altos funcionarios del Estado. La criminalización venida de

                  nuestras propias filas trajo amplios fenómenos de

                  desolidarización que facilitaron las cosas cuando las fuerzas

                  reaccionarias de la RFA comenzaron a vengarse sistemáticamente

                  de los comunistas y otros elementos “de izquierda”.

                  LA CAMPAÑA DE VENGANZA

                  Comenzaré este capítulo con una cita que no dejará de

                  interesar a la opinión mundial preocupada por la evolución

                  reaccionaria en Alemania. No proviene de la pluma de uno de

                  los numerosos führercitos23 que se expresan abiertamente en la

                  RFA. La he encontrado en el acta de las sesiones plenarias del

                  primer Forum del Ministerio Federal de Justicia dirigido por

                  Klaus Kinkel, que luego ha pasado a ocupar el cargo de

                  Ministro de Asuntos Exteriores. Y se pueden leer en ella las

                  siguientes consideraciones: “En lo que respecta a la llamada

                  RDA y su Gobierno, no se trataba siquiera de un Estado

                  21 Gregor Gysi (n. 1948): jurista, miembro del SED, hijo de

                  Klaus Gysi, ministro de cultura, embajador en Italia,

                  secretario del Kulturbund y diputado popular. [N. del T.]

                  22 Werner Krolikowski (n. 1928): Miembro del BP del CC del

                  SED. [N. del T.]

                  23 “Führers nazillons” en la versión francesa. [N. del T.]

 

                  

                  independiente. Esta llamada RDA nunca fue reconocida desde el

                  punto de vista del Derecho de los Estados. Había una única

                  Alemania, parte de la cual estaba ocupada por una banda de

                  criminales. No era posible, por razones determinadas, iniciar

                  procedimientos contra esos criminales, pero ello no cambia el

                  hecho de que existía una Alemania única, que estaba en vigor

                  un derecho único y que tenía vocación de aplicarse a los

                  criminales.”

                  Tales ataques contra la RDA no pueden calificarse más que de

                  monstruosos desde el punto de vista del Derecho Internacional.

                  No se han extraído de un texto que se remonte a la época de la

                  Guerra Fría en que la RFA aspiraba a reconstituir un Reich

                  alemán en las fronteras de 1937, sino de una declaración

                  publicada bajo la responsabilidad de un Ministro de Bonn

                  durante el año 1991. Anotemos de paso que este Ministro nunca

                  fue elegido por nadie en el Parlamento Federal, el Bundestag,

                  sino designado para ese puesto por su partido “liberal” que

                  representa los intereses directos de la patronal. El mundo

                  entero y todos los miembros de la ONU a la que pertenecía la

                  RDA saben que el pleno reconocimiento de la RDA como Estado

                  soberano figuraba en numerosos acuerdos de Derecho

                  Internacional. ¿Quizá el señor Kinkel lo ignoraba? En tanto

                  que dirigente de los servicios secretos, debería sin embargo

                  saberlo. Sin hablar del Tratado Fundamental entre los dos

                  Estados alemanes, anotemos que el Tratado de Moscú disponía

                  que la RDA gozaba como Estado de la misma entidad que la RFA.

                  Ello significa que las fronteras entre la RFA y la RDA eran de

                  naturaleza igual a las que separan entre sí a otros Estados.

                  El Bundestag (parlamento alemán occidental) ratificó el

                  Tratado de Moscú así como el Tratado Fundamental por el que

                  los dos gobiernos alemanes reconocían mutuamente su soberanía

                  en cuanto a los asuntos internos y su independencia en la

                  conducción de su diplomacia respectiva. El proceso en el curso

                  del cual se supone que debo comparecer se está preparando con

                  desprecio de estos hechos. ¡Se recurre a la justicia de

                  venganza! Algunos ingenuos pueden quizá reconfortarse con la

                  idea de que ésta sólo concierne a algunas personas que han

                  ocupado las más altas esferas del Estado. Se equivocan. El

                  conjunto de los ciudadanos de la RDA tomará pronto conciencia

                  del hecho de que se trata de un “proceso prototipo”. Está

                  destinado a justificar otros que afectarán a todos aquellos

                  que hayan participado en la edificación del socialismo en la

                  RDA aplicando las leyes de nuestro Estado. La cita que he

                  hecho al inicio de este capítulo revela orientaciones

                  precisas. Éstas crean un ángulo de ataque para operaciones de

                  persecución en masa. Si a la cabeza de la RDA había individuos

                  que planearon asesinatos, ese Estado era ilícito e ilegítimo.

                  Todos aquellos que hayan hecho funcionar o simplemente hayan

                  servido a su administración son culpables. El socialismo es

                  criminal. Ocurre lo mismo con las fuerzas de izquierda que han

                  intentado instituirlo y con aquellos que siguen siendo

                  partidarios suyos. Tales declaraciones de guerra no afectan

                  sólo a los acusados. Todos aquellos que han tomado o toman

                  partido por una alternativa a la sociedad capitalista tal como

                  ésta existe en la RFA, pueden verse afectados. Algunos se

                  niegan a entenderlo y se arriesgan a sufrir un despertar

                  doloroso. La criminalización del Estado que constituía la

                  República Democrática lleva a una verdadera muerte civil de la

                  masa de los ciudadanos de la RDA. Aquel que haya participado

                  en la edificación de ese “Estado de no-derecho” será

                  “legítimamente” echado de su puesto. Obrero, campesino,

                  profesor o artista, deberá tener en cuenta el hecho de que su

                  expulsión de la administración, de la enseñanza, del teatro o

                  del laboratorio, es “legal”. Se unirá al ejército de los

                  parados, que ya cuenta con millones de miembros. Se puede

                  hacer cualquier cosa con la tesis jurídica del “Estado de

                  no-derecho”: organizar el desmantelamiento de todas las

                  conquistas sociales, así como las persecuciones masivas contra

                  la izquierda y las fuerzas democráticas. Un representante

                  típico de la

 

                  

                  inquisición eclesiástica medieval, el pastor Gauck24, ha

                  recibido el poder de separar un pueblo entero en dos

                  elementos: los “criminales” y las víctimas.

                  ¿No tiene nada que decir la Comisión de Derechos Humanos de la

                  ONU sobre esta persecución en masa que degenera en terror de

                  Estado? ¿Creen los Kohl y Kinkel que su campaña de opresión no

                  suscitará, con el tiempo, ninguna resistencia? ¿Tienen ya en

                  mente una dictadura fascista abierta? Mientras me asaltan

                  todas estas preguntas en esta celda de Moabit, debo, mientras

                  mis fuerzas me lo permiten, concentrarme en el desarrollo

                  concreto del proceso. La Fiscalía de la RFA se esfuerza en su

                  acta de acusación, por hacer que este proceso de Berlin,

                  proceso de los comunistas, saque del tiempo y del espacio la

                  actividad del Consejo Nacional de la Defensa de la RDA. Se

                  trata así de mejor establecer la responsabilidad personal de

                  los acusados: H. Kessler25, Fritz Streletz26, Hans Albrecht27

                  y yo mismo.

                  Los sistemas de armamento del Pacto de Varsovia y de la OTAN

                  estaban ampliamente desplegados en el centro de Europa. Esta

                  acumulación masiva de fuerzas militares requería una atención

                  permanente. Una coincidencia de casualidades desafortunadas

                  habría podido en efecto provocar el estallido de un conflicto

                  cuya dimensión habría podido ser la de la Tercera Guerra

                  Mundial. Basta para convencerse, consultar los documentos

                  oficiales de la OTAN y del Pacto de Varsovia referidos a esta

                  cuestión.

                  En el curso de los últimos 35 años, el peligro de un

                  apocalipsis nuclear planeó demasiadas veces sobre Europa. Un

                  conflicto tal habría puesto seriamente en cuestión las

                  posibilidades de supervivencia de la humanidad sobre la

Tierra.

                  Una política activa de razón y de buena voluntad contribuyó,

                  desde la RDA, a conjurar este peligro. Los ciudadanos de la

                  RDA, e igualmente los de la RFA, deben los días que han vivido

                  en paz a la acción de la primera en el seno de la alianza de

                  Varsovia. ¿Cuánto durará esta paz en el futuro? He ahí una

                  buena pregunta, ya que las fuerzas dominantes presionan ahora

                  a la Gran Alemania a comprometer sus tropas en cualquier lugar

                  del mundo. La dirección del SPD presta además su contribución

                  activa a esta evolución. Puesto que Berlin juega un papel

                  importante en la vida política alemana, me parece conforme a

                  las exigencias de la Historia atraer la atención sobre el

                  hecho de que Berlin Occidental se benefició, y no en pequeña

                  medida, de la política de paz del Pacto de Varsovia. Esta

                  ciudad ocupada por las potencias occidentales: Francia, Gran

                  Bretaña y los Estados Unidos, se benefició del Tratado de

                  Moscú entre la Unión Soviética y la RFA, de los Tratados de

                  Praga y Varsovia, del acuerdo cuatripartito sobre Berlin

                  firmado el 3 de septiembre de 1971 y del Tratado Fundamental

                  entre la RFA y la RDA. Estas acciones de las cuatro grandes

                  potencias, de los dos Estados alemanes y de las otras partes

                  de esos tratados, fueron pasos decisivos para que Europa y el

                  mundo evolucionasen de un periodo de confrontación a uno de

                  cooperación. No se debe olvidar que la firma de todos esos

                  tratados tuvo lugar estando en vigor las medidas de seguridad

                  adoptadas en 196128.

                  24 Dirige la comisión encargada de analizar los archivos de la

                  Seguridad del Estado de la RDA.

                  25 Heinz Kessler (n. 1920): Ministro de Defensa de la RDA

                  (1985-1989) [N. del T.]

                  26 Fritz Streletz (n. 1926): Adjunto de Heinz Kessler. [N. del

                  T.]

                  27 Hans Albrecht (n. 1919): Miembro del CC del SED desde 1963,

                  diputado popular (1971-1989) [N. del T.]

                  28 “Medidas de seguridad” (“del 13 de agosto de 1961”): se

                  refiere al Muro de Defensa Antifascista de Berlin

                  (die Mauer, der Antifaschistische Schutzwall). [N. del T.]

 

                  

                  El sistema de Tratados firmados en 1971 y 1972 abrió la vía al

                  proceso de Helsinki. Leónidas Breznev29 y Willy Brandt30

                  estuvieron en su origen. En todos los países, las fuerzas de

                  derecha se esforzaron por dificultarlo, incluso Gerald Ford,

                  Presidente de los Estados Unidos en esa época, se encontró con

                  una fuerte oposición, tal como me explicó durante nuestras

                  entrevistas en Helsinki. Si recordamos hoy en día esos

                  acontecimientos, es obligado convenir que la crisis de Berlin

                  fue detenida por la decisión adoptada por el Pacto de Varsovia

                  el 5 de agosto de 196131. Sin esta solución, el clima no

                  habría mejorado en Europa, sino al contrario. Una mancha de

                  aceite de extensión incontrolable podía inflamarse en

                  cualquier momento en la frontera entre los dos Estados

                  alemanes o entre la RFA y Berlin Occidental. La decisión

                  tomada por el Pacto de Varsovia de asegurar un control fiable

                  en la frontera entre la RDA y Berlin Occidental fue una

                  decisión que condujo a una reevaluación de los problemas de la

                  política mundial.

                  El sistema europeo de tratados fue la expresión de esta

                  evolución. Ilustra el hecho de que sólo la cooperación de

                  Estados con sistemas sociales diferentes podía garantizar la

                  paz. El periodo que precedió a las medidas tomadas en agosto

                  de 1961 estuvo marcado por un nivel importante de

                  confrontación entre la Unión Soviética y los Estados Unidos.

                  De 1958 a 1961, el jefe del Gobierno soviético se esforzó en

                  realizar su propuesta de un Tratado de Paz con Alemania, y

                  luego, cuando la puesta en marcha de ese proyecto se demostró

                  imposible, pensó, todavía en el curso del año 1961, la

                  transformación de Berlin Occidental en ciudad libre. Todo ello

                  provocó, debido a las reacciones negativas de las potencias

                  occidentales, un gran nerviosismo, no sólo en los gabinetes

                  ministeriales y las cancillerías, sino también en los estados

                  mayores. Hubo un encuentro entre Jruschov y Kennedy en Viena.

                  No dio ningún resultado y todo pareció estar entonces en el

                  filo de la navaja.

                  El mundo se dirigía así hacia las decisiones que se tomaron el

                  5 de agosto de 1961 por las instancias del Pacto de Varsovia

                  reunidas en sesión en el Kremlin. Andrei Gromyko, ministro

                  soviético de Asuntos Extranjeros durante mucho tiempo, enunció

                  las razones por las que las potencias occidentales no se

                  mostraron dispuestas a resolver la cuestión alemana en

                  concertación con la Unión Soviética. Para Adenauer, mantener

                  el poder en la RFA era visiblemente más importante que una

                  Alemania reunificada. En estas condiciones, la dirección

                  soviética consideró que era necesario garantizar de una manera

                  fiable la frontera entre la RDA y Berlin Occidental. Se

                  trataba de proteger la comunidad de Estados socialistas contra

                  daños mayores.

                  Esto en un contexto en que las potencias occidentales

                  respondían a las propuestas de paz de la Unión Soviética con

                  un relanzamiento de la carrera de armamentos. Andrei Gromyko

                  recuerda que los acontecimientos ocurridos en la noche del 12

                  al 13 de agosto de 1961 correspondían a las propuestas hechas

                  por la Unión Soviética así como a las decisiones tomadas el 5

                  de agosto. Estas fueron ejecutadas bajo las órdenes del

                  mariscal soviético Koniev. Desde septiembre de 1961, éste

                  pidió además a Heinz Hoffmann, ministro de Defensa de la RDA,

                  que se instalasen campos de minas suplementarios destinados a

                  garantizar la frontera occidental contra toda intención

                  agresiva procedente del Oeste.

                  29 Leónidas Ilich Breznev (1906-1982): Secretario General del

                  PCUS (1964-1982), Presidente del Presidium del Soviet Supremo

                  de la URSS -jefe de Estado- (1960-1964 y 1977-1982). [N. del

                  T.]

                  30 Willy Brandt (1913-1992): dirigente del SPD, alcalde de

                  Berlin Occidental (1957-1966), canciller de la RFA

                  (1969-1974). [N. del T.]

                  31 Decisión adoptada por el Pacto de Varsovia el 5 de agosto

                  de 1961: se refiere a la erección del Muro de Defensa

                  Antifascista, iniciada el 13 de agosto de 1961 (“medidas de

                  seguridad del 13 de agosto de 1961”). [N. del T.]

 

                  

                  Todo esto se puso en marcha conforme al Tratado de alianza

                  entre la Unión Soviética y la RDA, aplicable hasta 2005, así

                  como con los planes operacionales elaborados por el Comando

                  Supremo de las fuerzas del Pacto de Varsovia. Las directivas

                  relativas al reparto de Alemania en cuatro zonas se derivaron

                  de los resultados de la Segunda Guerra Mundial. Lo mismo se

                  aplica al traspaso a las autoridades polacas de las regiones

                  al Este del Oder y el Neisse, y a las cuestiones relativas a

                  las fronteras entre la RDA y la RFA así como entre la RDA y

                  Berlin Occidental. Todo esto constituía la “responsabilidad

                  sobre Alemania en su conjunto” ejercida por la Unión Soviética

                  en común con las otras potencias vencedoras. Aprovecho para

                  hacerlo saber aquí claramente: en este marco, la RDA cumplió

                  las obligaciones que le correspondían con su aliado,

                  exactamente como lo hacía la RFA con la OTAN.

                  KOHL Y LAS RELACIONES CON BONN

                  La retirada de Helmut Schmidt y la elección de Kohl al puesto

                  de Canciller federal crearon una situación nueva en las

                  relaciones interalemanas. El partido que él dirigía, la CDU,

                  había efectivamente intentado obstaculizar todos los pasos

                  hacia delante en el lento proceso de normalización de

                  relaciones entre la RFA y la RDA…

                  Pienso en Willy Brandt, Helmut Schmidt, Herbert Wehner y Egon

                  Bahr. Ellos rompieron el hielo y comenzaron a crear las

                  condiciones para la firma del Tratado Fundamental. Este fue

                  seguido de la entrada de la RDA y la RFA en la ONU como

                  miembros gozando de iguales derechos. Tales evoluciones

                  constituyeron un giro en la política europea. El contexto

                  evolucionaba poco a poco de la confrontación a la cooperación.

                  La confrontación no dejó sin embargo de convivir con la

                  cooperación. La CDU de Kohl y la CSU de Strauss no dejaron de

                  manifestar una oposición de las más violentas a la política de

                  normalización. Por esa cuestión se produjo la dimisión de

                  Willy Brandt. Éste debió abandonar su puesto tras el caso

                  Guillaume32, un error de los servicios secretos de la RDA que

                  nada puede excusar. Sólo la Conferencia de Helsinki abrió el

                  camino a la cooperación con el Gobierno de la RFA gracias a mi

                  encuentro con Helmut Schmidt. Vino después la visita de este

                  último a la RDA. La cual desembocó en resultados positivos,

                  aunque su final estuvo empañado por la repentina proclamación

                  del estado de sitio en Polonia33 por W. Jaruzelski34.

                  Algún tiempo más tarde, cuando parecían abrirse perspectivas

                  para las relaciones interalemanas, Helmut Schmidt debió

                  abandonar bruscamente su puesto de Canciller tras la ruptura

                  de la coalición social-liberal en Bonn. Helmut Schmidt me

                  telefoneó para informarme de sus intenciones. Le expresé mi

                  pesar por esta inminente retirada y mi agradecimiento por la

                  calidad de la cooperación realizada con él. Y llegamos al

                  Canciller Kohl. Ninguno de nosotros sabía qué aspecto tomaría

                  el futuro de las relaciones entre la RFA y la RDA… Se trataba

                  del hombre que dirigía la oposición en el Bundestag desde

                  hacía años. Había tomado posición sistemáticamente contra toda

                  mejora de las relaciones con la RDA. En adelante, sería

                  Canciller. Su declaración de política general arrojó no

                  obstante cierta luz al pronunciarse por la prosecución de la

                  aplicación de los Tratados de la Ost-politik. Las relaciones

                  interalemanas podían continuar y desarrollarse. Se trataba de

                  una cuestión importante en esa época para

                  32 Günther Guillaume (1927-1995): secretario personal de Willy

                  Brandt y agente del Ministerio para la Seguridad del Estado de

                  la RDA (MfS, Ministerium für Staatssicherheit, Stasi). [N. del

                  T.]

                  33 Los acuerdos de Helsinki se firmaron en 1975; la visita de

                  Helmut Schmidt tuvo lugar a finales de 1981.

                  34 W. Jaruzelski (n. 1923): ministro de Defensa de la

                  República Popular de Polonia desde 1968, primer ministro

                  (1981-1990). [N. del T.]

 

                  

                  reducir el nivel de confrontación y valorizar la cooperación

                  entre Estados con sistemas sociales diferentes.

                  Nuestro objetivo principal era establecer relaciones normales

                  entre los dos Estados alemanes: el socialista y el

                  capitalista. Ello iba en interés de la paz y de los ciudadanos

                  de los dos Estados.

                  Utilizado por última vez por Helmut Schmidt, sonó el teléfono

                  un día en mi casa. Me preguntó si, y cuándo, estaría yo

                  dispuesto a hablar con el Canciller Kohl. Naturalmente, yo

                  estaba listo. Esta conversación telefónica trató sobre la

                  prosecución de las relaciones entre la RFA y la RDA tras el

                  cambio de Gobierno en Bonn. Intercambiamos propuestas sobre

                  futuros encuentros entre nosotros. Todo lo que se discutió en

                  esta ocasión figura en las correspondientes actas35.

                  Nuestro encuentro se hizo posible por una triste ocasión: el

                  funeral de Chernenko36.

                  Tuvo lugar el 12 de marzo de 1985 en una casa de recepciones

                  del Gobierno soviético en los Montes Lenin de Moscú. En una

                  atmósfera abierta, tomamos disposiciones de principio para el

                  futuro de nuestras relaciones. El Canciller se esforzaba

                  visiblemente en crear un buen ambiente para la visita que yo

                  proyectaba hacer a Bonn.

                  Ésta tuvo lugar en 1987. En Moscú se habían tratado problemas

                  del mantenimiento de la paz sobre la base de la existencia de

                  dos Estados alemanes soberanos y en el respecto de su

                  independencia y de la inviolabilidad de sus territorios. Fue

                  elaborada una declaración final por Teltschik y Hermann,

                  respectivamente colaborador de Kohl para los asuntos

                  extranjeros, y secretario de Estado de la RDA. Expresamos

                  firmemente nuestra voluntad de que sólo la paz saliese en el

                  futuro de suelo alemán37.

                  En los intervalos entre sesiones de trabajo, tuve la ocasión

                  de discutir con Kohl sobre la resistencia a Hitler en

                  Alemania, de la acción de Hans y Sophie Scholl38, y de otras

                  cosas. Convinimos un plazo para un asunto importante: mi

                  visita oficial a la RFA. Era de entrada una cuestión de

                  conveniencia. Se trataba de devolver la visita efectuada a la

                  RDA por Helmut Schmidt. Por supuesto, era además necesario

                  mejorar todo lo posible las relaciones entre la RFA y la RDA.

                  Ya sabemos que nuestro encuentro de Moscú había permitido

                  mejorar las posibilidades de circulación entre la RDA, de un

                  lado, y la RFA y Berlin Occidental de otro. Más tarde mantuve

                  encuentros con dirigentes del SPD. Los gobiernos de los dos

                  países determinaron la fecha de mi visita oficial.

                  Debo revelar lo que sigue a este respecto: mi visita a la RFA

                  debió tener lugar ya en 1981. La idea había sido discutida con

                  las direcciones de la CDU y el SPD. Entonces apareció en

                  “Pravda” un violento artículo titulado: “Por un camino

                  equivocado”. Se trataba del proyecto de visita. No dudé en

                  llamar a Chernenko por teléfono. Estaba de vacaciones y

                  convinimos una cita en Moscú. Participaron en este encuentro

                  los camaradas Hermann Axen39, Kurt Hager40 y Erich Mielke41

                  por la RDA, Chernenko,

                  35 Anexas a la edición alemana.

                  36 E. Honecker y H. Kohl ya habían asistido sin embargo al

                  funeral de Y. Andropov en 1984.

                  37 Se alude a una consigna de la RDA según la cual “no volverá

                  a salir la guerra del suelo alemán”. [N. del T.]

                  38 Resistentes muniqueses asesinados por los nazis. [N. de la

                  edición francesa] La prensa imperialista occidental no dudó

                  recientemente en arrojar la sombra de la calumnia sobre la RDA

                  insinuando que ésta ocultaba la heroica actuación de estos

                  hermanos. [N. del T.]

                  39 Hermann Axen (1916-1992): Dirigente del SED a distintos

                  niveles, diputado popular, dirigió el diario “Neues

                  Deutschland”, órgano del SED, en los años 1956-1966. [N. del

                  T.]

 

                  

                  Gorbachov, Ustinov, Shebrikov, Rusakov y Grichenko

                  representaban a la dirección soviética.

                  Expresé claramente mi punto de vista: ese artículo era

                  calumnioso para la RDA. Todos los presentes se expresaron.

                  Gorbachov concluyó por la parte soviética. Explicó largamente

                  por qué esa visita no debía tener lugar. Respondí que no

                  podíamos decidir sobre eso inmediatamente. Esa decisión se

                  tomaría en Berlin. Los resultados de este encuentro son sin

                  embargo conocidos: la visita a la RFA se atrasó tres años.

                  Fui recibido amistosamente en Bonn en septiembre de 1987. Por

                  primera vez se oyó allí el himno nacional de la RDA. Se rindió

                  el conveniente homenaje a su bandera. Al contrario del

                  contenido de nuestras entrevistas privadas que se habían

                  desarrollado en un espíritu constructivo, los discursos

                  públicos de Kohl estuvieron trufados de conceptos agresivos.

                  Es sabido que respondí a esto en una recepción oficial

                  introduciendo en mi discurso el pasaje siguiente: “el

                  socialismo y el capitalismo son tan poco susceptibles de

                  mezclarse como el agua y el fuego”. No obstante, con la

                  perspectiva del tiempo, debo decir que las negociaciones se

                  desarrollaron con una voluntad cierta de obtener resultados

                  concretos. Fueron positivamente comentadas por los medios en

                  la RDA. Pero el contenido de las discusiones probó que los

                  discursos pronunciados en Moscú sobre la división de Alemania

                  en dos Estados habían encontrado cierto eco42.